sábado, 12 de junio de 2010

A vueltas con el respeto


El episodio de Eduardo García Serrano, que comenté hace un par de días, me ha hecho dar muchas vueltas al tema del respeto ajeno.
Me doy cuenta que hay determinados seres vivos – de esos que han superado felizmente la barrera de las catorce semanas – que no me producen ningún respeto.
Sucede, además, que no los conozco personalmente. Mi falta de aprecio, de elemental respeto, de consideración humana, se basa en las iniciativas que acometen contra la sociedad a la que pertenezco.
El caso de Marina Geli es uno de ellos.
No sé si será buena o mala persona, tonta o lista, alta o baja… pero me consta, por sus actos, que no se hace acreedora de respeto alguno.
En esta sociedad de orates en la que me veo obligado a subsistir, por imposición de gente como Marina Geli, estamos abocados a tener que aceptar como normales cosas que – no hace aquí tanto tiempo, y en sociedades bastante más civilizadas que la nuestra – se consideran delitos.
Asesinar a un feto de catorce semanas, fomentar la promiscuidad y los comportamientos desordenados en los adolescentes, permitir e incluso apoyar el ataque a los sentimientos religiosos de una nada desdeñable cantidad de españoles, son ejemplos de lo que digo.
En el sacrosanto nombre del progreso, esta partida de incalificables nos está conduciendo a etapas de la historia que dieron al traste con imperios enteros.
Y puestos a hablar de faltas de respeto, se me ocurre que fomentar determinadas leyes claramente discriminatorias, o colaborar en la comisión de homicidios de españoles en proceso, podría considerarse, no ya una falta de respeto, sino un ataque frontal y despiadado a la sociedad en la que vivimos.
Lo más gracioso de todo esto, es que el ciudadano sostenedor (con sus impuestos) de esta piara de sinvergüenzas (¿se puede decir piara?) que hacen como que nos gobiernan mientras se enriquecen de forma escandalosa, el único derecho que tiene es el de asentir con la cabeza. Si te quejas, la maquinaria opresora de la cleptocrácia española, te machaca con gran entusiasmo… pudiendo ellos faltarte al respeto en todos los campos (económico incluido), pero tú a ellos no.
Cuantas más vueltas le doy más me reafirmo en que las pobres zorras no merecen ser comparadas con ciudadanos como Marina Geli y su pandilla de colaboradores en la tarea de desmantelar una sociedad antaño decente … es una falta de respeto hacia unas señoras que ejercen, como pueden y generalmente con desgana, el oficio más antiguo del mundo.

viernes, 11 de junio de 2010

Militancia


"Cuando el partido va bien, el país va bien, a mí me cuesta menos trabajo tomar distancias, pero cuando el partido va con dificultades porque el país va con dificultades yo me siento más próximo y más disponible".

"Cuando las cosas van mal, militancia pura y dura, sin renunciar a decir lo que pienso."

Son frases extraidas del discurso que Mister X, el del terrorismo de Estado, el paradigma de millonario progre, el que arruinó a España mientras se enriquecía de forma escandalosa, el que sirve desde el PSOE a la causa del capital (el suyo sobre todo) mientras se construye palacios en Marruecos, el que afianzó la corrupción en España al tiempo que sus subordinados directos ingresaban en prisión sin devolver un céntimo, y mas cosas que no mento por no aburrirles, que ahora acude en ayuda del presidente por accidente.
Y la ayuda (no podía ser de otra manera) es poner de manifiesto que ZP lo está haciendo fatal y recordar al rebaño que hay que quemar España antes que devolversela a los españoles.
Ser del PSOE, afín al PSOE o, simplemente, simpatizante del PSOE, es - con la que está cayendo - lo mas parecido a haber sufrido los efectos de una lobotomía... o un ejercicio de sectarismo y cinismo sin precedentes.
El PSOE, para España, un cancer.
Se lo digo yo.

Eduardo y las zorras (del bosque)


Ayer fui testigo de un hecho que me dejó un sabor agridulce en la garganta. En el programa de televisión “el gato al agua”, de la cadena “intereconomía”, Eduardo García Serrano abrió el programa pidiendo disculpas por haber insultado a la responsable de que la Generaliat de Cataluña, con el dinero de todos los españoles, publique una página web en la que se incita a los jóvenes a practicar el sexo oral, la masturbación y otras actividades intelectuales propias de la progresía.
La individua, una tal Marina Geli, consejera de sanidad, del PSC (como no), estaba muy molesta por los insultos directos y rotundos que le dirigió don Eduardo… y el periodista – que es un hombre de una vez – tuvo la gallardía de humillarse en público y, en la mejor tradición cristiana, pedir perdón a esta tiorra (¿tiorra se puede decir?) por lo dicho en el programa.
¿Se pasó García Serrano insultando a éste espécimen humano?... si, sin duda. La libertad de expresión no puede amparar al insulto. Sin embargo, lo que dijo Eduardo – fruto de una indignación que comparto con él – es un hecho insignificante frente a la grandeza de haber sido capáz de asumir la reparación pública del mal causado.
Recuerdo a un periodista catalán que en un artículo en "Avui" - cuando el General Mena citó el artículo ocho - se permitió el lujo de llamar "hijos de puta" al colectivo de los militares. El susodicho, ante el aluvión de quejas, hizo una rectificación con la boca chica y luego tiró de victimismo: que no le habían interpretado bien, que se estaban cebando con él... lo habitual, lo que hace la izquierda, sostenella y no enmendalla. Al finál casi tenían que pedirle perdón al escribano por no tomarse con deportividad que insulten a sus madres.
A mi me gustaría tener muchos periodistas como García Serrano. Honestos consigo mismos y con el respetable. Capaces de reconocer errores y pedir perdón... lo que ya casi no queda en esta España en la que programas como "la noria" entran en el saco de "periodismo" como si tal cosa.
Y lo que he visto en Don Eduardo, me gustaría verlo en Maria Antonia Iglesias, Enrique Sopena, Iñaki Gabilóndo y el resto de los esbirros del lado oscuro.
Lo de Eduardo fué un ejemplo de civilización y una muestra de categoría humana.
Toda la que le falta a la tiorra y su pandilla de presuntos.
Desde estas lineas, don Eduardo, le mando un fuerte abrazo.


jueves, 10 de junio de 2010

El maestro ciruela


El tonto más destacado de España, que no el único, ha tenido la osadía (ya se sabe, la estulticia no conoce barreras) de ir a darle lecciones de… no me imagino qué… a Benedicto XVI.
Supongo que el Santo Padre, a quien su posición no le permite descojonarse (valga la palabra) del prójimo, habrá asistido entre sorprendido y atónito a la conversación que se habrá visto obligado a mantener con un tío que no es capaz de expresarse correctamente ni en su propio idioma.
La distancia intelectual y humana que separa a ZP del Papa es de tal magnitud que la confluencia planetaria de la Pajín (otro lince de nuestra geografía), en comparación, no alcanza la categoría de anécdota de corrala.
Pues bien, el laiquísimo idiota se ha dedicado – o al menos eso dice – a tratar de venderle al Papa de Roma la estupidez esa de la “alianza de las civilizaciones” – cantinela cursi de los indigentes mentales – y, ahora supongo al no tenerlo por cierto, lo del calentamiento global y la extinción de las focas.
Yo – llegados a este punto – estoy por escribir a Su Santidad una carta en desagravio por haber tenido que soportar a este inmenso saco de nada que tenemos por presidente.
Estoy convencido de que en su acreditada sabiduría, Benedicto XVI tendrá la deferencia de no juzgar a los españoles por la infame representación que le pone por delante esta caterva de inanes neuronales que nos gobiernan.
Porque en España, aunque no se vean, también hay personas decentes.