miércoles, 30 de julio de 2014

Admiratio


Parece ser que Jorge Pujol, el gestor de los destinos de Cataluña en los últimos treinta años, ha cometido algún que otro delito.
Y miren ustedes por donde, el que este señor trate de escamotear a hacienda su fortuna, no me acaba de parecer tan deleznable… el ansia recaudatoria de los distintos gobiernos de esta voraz cleptocracia merece algo de resistencia por parte del ciudadano.
Sin embargo el origen de la fortuna si es algo que me inquieta.
Y me inquieta la “sorpresa” que ha causado algo que es “vox populi” desde que abajo firmante tenía veinte años… que algunos políticos catalanes – amparados bajo el manto del nazionalismo - llevan tres décadas haciéndose un colchón con lo que hurtaban al erario.
Ahora se hacen los sorprendidos.
Y una de dos, o la tienen de cemento armado, o la higuera tiene dimensiones bíblicas… incluso una tercera: que la sorpresa no sea por el robo, sino por la confesión.

lunes, 28 de julio de 2014

Regeneración

Desde que los chavistas de “Podemos” han irrumpido en el panorama político español no hago mas que escuchar lo de “la casta” y lo de la “regeneración democrática”…
Lo de la “casta” es un recurso que permite englobar a "todos" los malos, a "todos" los culpables de "todos" los males que nos aquejan, en un mismo término.
Chávez lo llamó “la cúpula” cuando empezó su asalto al poder… y el término no deja de ser una personalización del alma misma de las democracias occidentales: la corrupción.
Dirá el sufrido lector que exagero, pero no es así.
No le voy a echar la culpa directamente al "sistema" democrático, porque un sistema político es sólo eso, un sistema.
Que las democracias occidentales sean pozos de cieno no se debe a “castas” ni a “cúpulas” ni a “sistemas”, se debe a la pésima calidad de las personas que conforman esas sociedades.
Pésima calidad de los líderes, pésima calidad de los empresarios, pésima calidad de los intelectuales, pésima calidad - a la postre - del ciudadano mismo.
De modo que hablar de “regeneración democrática” (hoy por hoy) es algo así como hablar de “reformas estructurales en el contexto socioeconómico de los arrecifes de coral” o “reestructuraciones político-sociales en el ámbito medioambiental”… una soberbia y hueca estupidez.
Pero se habla de ello porque cuando se habla de “regeneración democrática”, cada cual entiende lo que le conviene, y en eso radica el éxito del eslogan.
Yo, por ejemplo, entendería por tal cosa que nuestros políticos no robasen, no mintiesen, cumpliesen sus promesas electorales, no hiciesen alianzas para quitarle el poder al partido mas votado… pero, coincidirá usted conmigo en que lo que he descrito no forma parte de la esencia de la democracia, forma parte del núcleo moral de las personas que fundamentan esa democracia.
En un país en el que un político puede recaudar más de un millón de votos con un montón de promesas electorales imposibles de cumplir, no puede haber “regeneración democrática”… porque si para recaudar votos hay que mentir, nuestros aspirantes a gobernante mentirán como bellacos, y lo harán conscientes de que en España, la mentira no pasa factura, que es – con mucho – lo peor de todo esto.
Decir – por ejemplo - que se va a dar un sueldo fijo a todo español por el mero hecho de serlo, es un insulto a la (escasa) inteligencia del pueblo español, es la materialización política del timo de la estampita… sin embargo, como en todo timo, hay un timador y alguien dispuesto a dejarse timar, y aquí, al rebaño, le toca hacerse con las estampitas a cambio de su voto.
¿Estoy exagerando?
Que “Podemos” le haya birlado un millón de votos a la izquierda con un programa electoral de vergüenza ajena, destilando mala leche y diciendo cosas que de haberlas dicho un político de “extrema derecha”, ahora estarían “sub iúdice”, ha provocado que toda la zarrapastra progre esté pidiendo a gritos parecerse a los bolivarianos.
La “regeneración democrática” no vendrá nunca.
No vendrá nunca porque los responsables de la regeneración no son los cargos electos, es el pueblo que los elige.
Y si ese rebaño responsable de “regenerar la democracia”, no pasa previamente por una “regeneración moral” de forma urgente, no habrá esperanza para nuestra democracia…
Y al final tendremos – nadie lo dude - lo que nos merecemos, lo que nos estamos ganando a pulso… una hipócrita cleptocracia o una dictadura bananera.