lunes, 4 de julio de 2011

Teddy y las ratas

A priori, una asociación dedicada a defender los derechos de autor es algo razonable.
En un país en el que la asociación es un derecho, que los autores se asocien no se sale de lo normal.
Lo que ya no me parece razonable es que se dedique a cobrar impuestos (a través del “canon” sobre los medios de almacenamiento de datos) y a personarse en las representaciones teatrales de los colegios o en las bodas a trincar “la mordida”.
Si a esto sumamos esa actitud de “como no pagues te cierro el chiringuito” de la que sus agentes hacen gala… pues que quieren que les diga.
Lo de los colegios no es broma. Mi mujer asistió – el año pasado - a una representación de un taller de teatro infantil del colegio público en el que estudiaron mis hijos, en el que se cobrara un par de simbólicos euros al público asistente, por aquello de costear el maquillaje de los actores y el papel de estraza de los decorados, y la recaudación completa (alrededor de noventa euros) se la llevó un empleado de la SGAE. Ni que decir tiene que el taller de teatro, en ese mismo acto, murió como actividad escolar.
Otro ejemplo que recuerdo es la que le montaron a un peluquero porque tenía la radio puesta en su barbería, a los que quería representar “Fuenteovejuna” en Fuenteovejuna, al bar que ponía música ambiental, a los chavales que “pinchan” en las fiestas de cumpleaños… un despropósito tras otro.
El sistema del canon digital es macabro… implanta en la sociedad la presunción de culpabilidad, pues te cobran por la posibilidad de que copies ilegalmente contenidos protegidos por derechos de autor. Es como si la Asociación Nacional del Rifle cobrase un canon en cada lata de cerveza por si al usuario se le ocurriese usarla como diana.
Y la pregunta del millón: ¿Le paga algo la SGAE a Marc Knopfler por las copias ilegales que hay en España de “Sailing to Philadelphia”?... porque yo de la música de Victor Manuel, Ana Belén o Ramoncín no hago copias ni legales ni ilegales (no por nada, simplemente no me gusta su música), pero si me tientan con el “Unplugged” de Eric Clapton no sabría que decirles…
Al final Teddy y sus ratas – con la ayuda del PSOE y la indiferencia del PP – se han dedicado a crear un flujo de dinero que partía de nuestros bolsillos con destino a los suyos…
¿Devolverán lo robado?
¿Apostamos algo?

martes, 28 de junio de 2011

¿Dónde está?

Hace unos años, cuando mis hijos eran muy pequeños, se puso de moda un juego denominado “¿Dónde está Wally?”.
El juego, mas antiguo que la tos por otra parte, consistía en encontrar, a fuerza de observación, a un personaje concreto en medio de una muchedumbre.
Así, uno compraba un libro ilustrado a tal efecto y sus hijos echaban unas cuantas horas tratando de localizar en cada uno de los abigarrados dibujos, al flacucho con gafas y gorro a rayas.
Yo, en vista del cariz que están tomando las cosas, me atrevo a proponer un nuevo juego: ¿Dónde está ZP?
Porque la sensación de que el barco va a la deriva se debe en buena parte a la ausencia del capitán.
Y eso no es lo peor.
Como a los niños traviesos, cuando no se les oye, se les teme… ¿qué estará haciendo? – se pregunta la madre – cuando reina un silencio poco familiar.
A mi me pasa lo mismo.
¿Qué estarán haciendo ZP y su silente gobierno?
Hace unas cuantas divagaciones me reafirmaba en el convencimiento de que mientras los cubiertos de plata continuasen en la cómoda, estos chorizos no abandonarían la casa… ¿estarán rebuscando en los cajones?
Y si no gobiernan… ¿a qué se dedican?
Es urgente que abandonen el poder.
Porque un gobierno noqueado, con un ministro del interior que no cumple (ni hace cumplir) la ley, que es el hazmesufrir de Europa por su incompetencia a la hora de gestionar la economía, y que como baza electoral está eligiendo el rancio y agusanado programa de Cohn-Bendit , no merece seguir gobernando.
Y cada día que pasa, más urgente.
Porque como no coja el timón alguien sensato, vamos a embarrancar.

lunes, 27 de junio de 2011

Esa boca...

No lo puedo evitar, me pone del hígado.
Me pone del hígado que los mismos que han permitido (e impulsado, no lo olvidemos) la legalización de Bildu y su entrada “en las instituciones”, es decir, en el erario, se permitan hacer una acto de homenaje a las victimas del terrorismo.
El homenaje se ha desarrollado en un hemiciclo semivacío en el que las principales asociaciones de victimas no han querido estar.
Estaba la mamporrera del PSOE, Pilarín Manjón, por aquello de que hay que justificar el sueldo y las subvenciones, pero los que han defendido siempre la dignidad y la justicia, no estaban.
Cuando digo hemiciclo semivacío también hago alusión a sus golferías, que no señorías, a quienes les ha parecido que asistir a un acto así no merecía la pena.
El coleccionista de áticos, caballos e inexplicables plusvalías, el mismísimo mister Hide, convertido esta vez en Doctor Jekyll, aprovechaba para acusar a quienes se habían negado a asistir al aquelarre de “partidistas”.
Porque en España, quien no hace lo que estos hipócritas dicen que hay que hacer, son “partidistas”.
Y yo me pongo del hígado.
Porque estoy harto de esta partida de chorizos públicos que nos gobiernan me den una colleja y luego me exijan que sonría.
Obras son amores… “señor” Bono.
Así que menos discursos y más apoyar a las víctimas del terrorismo evitando que su jefe de filas, a quien le deseo un largo y pronto retiro, pacte con los enemigos de España la destrucción de nuestro Estado de Derecho.
Y no les dé lecciones de dignidad a las víctimas del terrorismo… al contrario que usted, ellos son hombres y mujeres de bien, y no necesitan que un esquizofrénico, melifluo e hipócrita, incapaz de explicar el origen de su fortuna, les marque el camino.

jueves, 16 de junio de 2011

Elogio de la desigualdad

Nacemos distintos.
Cada uno de nosotros es una combinación única de elementos que, con el paso del tiempo, se va diferenciando más de aquellos que nos rodean.
Nuestro ser se moldea en función de los padres que nos tocan en suerte, la sociedad que nos ve crecer, las vivencias personales...
Lo que somos se va cargado de referencias religiosas, culturales, sociales, familiares… referencias que nos van definiendo como el ser único que somos. No somos iguales, eso es un hecho.
No somos iguales – incluso – aunque nuestros padres sean los mismos, nuestra educación similar y la sociedad en la que crecemos la misma.
Un hombre no es igual a una mujer como tampoco una mujer es igual a otra mujer.
Somos radical e inevitablemente distintos.
En un mismo barrio, dos niños que van al mismo colegio, criados en condiciones económicas muy similares, obtienen rendimientos escolares diferentes. Uno estudia más, otro menos. Uno tira por ciencias, otro por letras…
En un mismo trabajo, dos operarios con idénticas tareas tienen niveles de productividad muy distintos. Misma labor, mismo sueldo, rendimiento diferente.
No somos iguales pero vivimos juntos.
Y aquí empieza el problema.
Porque una sociedad debe articularse sobre principios tales como la igualdad de sus componentes.
Un principio contra-natura.
Aplicado a los sexos, la igualdad no es una utopía, es una estupidez, es la negación de una evidencia tan palpable que convierte en demagogia todo lo demás.
Aplicado a la educación, una falacia.
Aplicado al trabajo una mentira.
Lo único en lo que un ciudadano debe ser igual a otro es ante la ley, o mejor dicho, ante el cumplimiento de la ley. Y aún así, nuestra indiscutible individualidad produce que ante un mismo delito se obtengan penas diferentes por las circunstancias modificadoras del los hechos, de la relación de la persona con el hecho.
Porque la justicia no es que todos tengan lo mismo, es que cada uno tenga lo que merece.
Hay que procurar que todos tengan oportunidades similares de formación, pero eso es todo.
Porque el que pudiendo estudiar no estudia, no puede tener el mismo derecho al trabajo que el que se mata a estudiar.
Las cigarras quieren que esta sociedad les dé lo mismo que a las hormigas.
En eso se resume el Socialismo.
Todos iguales aunque yo me parta el lomo mientras tú te dedicas a rascarte la entrepierna.
No hay mérito, no hay individuo, no hay esfuerzo personal... sólo rebaño.
Los piojosos que impiden que los parlamentarios trabajen en Cataluña quieren la igualdad, pero la quieren sin mérito… deberían estar estudiando y trabajando para hacer una sociedad mejor, mas justa, menos tolerante con las perversiones políticas... pero como eso significa esfuerzo, que lo haga otro, yo a mis insultos.
No soy – gracias a Dios – igual a ellos.
Ni quiero una sociedad que nos iguale.