viernes, 19 de agosto de 2011

¡Y dale con la matraca!

El movimiento 15 Mugre, sin careta esta vez, protagonizó ayer otra de sus tocapelotadas. Los amargados (que no indignados) son ya - lo han sido siempre - «la motorizada» de Rubalcaba, aunque, dada la categoría de los interfectos, es posible que alguno de ellos no se haya dado cuenta aún.
El gobierno de España - por llamar algo a esta partida de incompetentes - ha hecho lo necesario para fastidiar a los católicos (en plena visita del Papa) y - de paso - mostrar al mundo que en nuestra piel de toro el "Estado de Derecho" se ejerce sólo para los de la banana.
Anteayer cien asociaciones (a veinte miembros cada una) montaron el numerito reglamentario: Ni Dios, ni Estado, ni un palo al agua que se suda mucho.
Lo hicieron con los maricas disfrazados de curas y monjas que amenizan siempre sus ridículas astracanadas... incluso un intelectual se desnudó y se puso a sodomizar al oso de la Puerta del Sol (pueden ver la foto en los medios «no afectos» a la banana), porque de eso se trataba, de dar por la retambufa a los católicos.
Si sólo hubiese sido una manifestación la habrían hecho en Getafe... no era eso, se trataba de fastidiar con la excusa (falsa por supesto) de que en esto el Estado se había gastado ¡25 millones de euros!.
Claro está que la cifra no viene desglosada... porque es sólo eso, una cifra falsa.
Las cuentas de la JMJ están a disposición del que quiera verlas, que no es el caso, y se han explicado por activa y por pasiva.
La Delegada del Gobierno, dejándose llevar por el sectarismo que le dá de comer, ha sido la responsable de este desaguisado. Ha desoido el asesoramiento y los consejos de todos que - con sorprendente unanimidad - coincidían en evitar que se diese este lamentable espectáculo.  
Cabreados, amargados, antipáticos, maleducados, chulos y sucios (de cuerpo y de alma), los adoradores de la momia - ya sea la de Lenin o la de Bakunin - han regresado al kilómetro cero para demostrarnos que su infelicidad personal y su incapacidad de canalizar la mala leche hacia algo constructivo, tiene que ser compartida por el resto de los españoles.
Porque ellos (apenas un centenar de amargados) lo quieren así.
En Inglaterra habrían durado lo que un caramelo en la puerta de un colegio... pero eso es porque en Inglaterra - parece ser - hay una democracia real, no lo que disfrutamos en cleptolandia de los Pirineos.

miércoles, 17 de agosto de 2011

Los amargados

Los tocapelotas se han manifestado.
Apenas un par de miles de semovientes (según los organizadores) de variopinta zarrapastra - que reclaman para si la representación de la sociedad española – han tenido su pataleta reglamentaria.
Son muy valientes porque saben que los peregrinos van a poner la otra mejilla.
Si el visitante fuese un Ayatola se cuidarían muy mucho de hacer el idiota... mas que nada porque en los primeros diez metros de “manifa” los musulmanes les abrirían la cabeza.
Se han presentado en la Puerta del Sol gritando que la puerta es “suya”, metiéndose entre los peregrinos a insultarlos y a provocarles... son así. Si no le tocan las pelotas a alguien no pueden conciliar el sueño.
La comparación entre la actitud de los peregrinos y la de los “indignados” habla por si sola.
Los indignados reclaman una representatividad que no tienen, y amenazan con terminar con la paz social. Eso y mear en las aceras. Porque su poder de convocatoria, aunque se rindan a sus encantos todos los medios de comunicación, es ridículo.
En un país civilizado les habrían dejado manifestarse en las chimbambas, pero en este país de miércoles, el gobierno apoya a los que huelen sobaco... por eso la ridícula manifestación de los comecuras se permite ir a la Puerta del Sol a insultar a los peregrinos.
Quizá algún día tengamos un gobierno que devuelva a esta partida de amargados al estercolero, que es un lugar adecuado para depositar su odio irracional y su diarrea filosófica de todo a cien.
Y que no les permitan que la Puerta del Sol sea “suya”, porque no lo es.

domingo, 14 de agosto de 2011

Sangre de mi sangre

La sangre es extraña.
Corre por nuestras venas arrastrando siglos de esencia familiar.
Su carga genética, poderosa e inevitable, permite que afloren en nuestros hijos los rasgos de sus abuelos. Y así, sin entender cómo, vemos aparecer en ellos esos defectos y esas virtudes que sabemos muy nuestras, esas marcas de carácter que adornaron a nuestros padres, esas finas líneas que dibujan el ser que acompaña a tu apellido.
A veces, esa sangre late en nuestras venas con una fuerza tal que parece que va a reventarnos el corazón.
A veces, se llena el pecho de orgullo y la garganta siente que algo sube por ella… se humedecen los ojos y se erizan los cabellos, porque llama la sangre y el cuerpo acude – desconcertado - en un tropel de sentimientos. Es un momento inmenso y – aunque dura unos segundos – te acompaña el resto de tu vida.
Hoy mi hijo Rafael ha entrado a formar parte de la setenta y una promoción de Oficiales del Ejército Español.
Vestirá el uniforme que con tanto amor y dignidad lució mi padre, mi abuelo, mi bisabuelo y un gran número de miembros de mi familia que, a lo largo de la historia, entregaron sus vidas a esta noble profesión.
Cuando sus labios besen el sagrado estandarte, en ese juramento de honor y sangre que hacen los hombres de bien a la Patria que los vio nacer, se cerrará una vez más el círculo que ha acompañado a mi familia durante siglos… y esta vieja estirpe habrá dado un nuevo soldado a España.
Como aquellos que le precedieron, mi hijo aprenderá a rezar abrazado a los gavilanes de su espada, y a contener las lágrimas, y a soportar el frío… porque eso – y amar a España con su existencia entera - es lo que hacen los soldados.
La sangre es extraña... y hoy late en mis venas con una calidez desconocida.

lunes, 4 de julio de 2011

Teddy y las ratas

A priori, una asociación dedicada a defender los derechos de autor es algo razonable.
En un país en el que la asociación es un derecho, que los autores se asocien no se sale de lo normal.
Lo que ya no me parece razonable es que se dedique a cobrar impuestos (a través del “canon” sobre los medios de almacenamiento de datos) y a personarse en las representaciones teatrales de los colegios o en las bodas a trincar “la mordida”.
Si a esto sumamos esa actitud de “como no pagues te cierro el chiringuito” de la que sus agentes hacen gala… pues que quieren que les diga.
Lo de los colegios no es broma. Mi mujer asistió – el año pasado - a una representación de un taller de teatro infantil del colegio público en el que estudiaron mis hijos, en el que se cobrara un par de simbólicos euros al público asistente, por aquello de costear el maquillaje de los actores y el papel de estraza de los decorados, y la recaudación completa (alrededor de noventa euros) se la llevó un empleado de la SGAE. Ni que decir tiene que el taller de teatro, en ese mismo acto, murió como actividad escolar.
Otro ejemplo que recuerdo es la que le montaron a un peluquero porque tenía la radio puesta en su barbería, a los que quería representar “Fuenteovejuna” en Fuenteovejuna, al bar que ponía música ambiental, a los chavales que “pinchan” en las fiestas de cumpleaños… un despropósito tras otro.
El sistema del canon digital es macabro… implanta en la sociedad la presunción de culpabilidad, pues te cobran por la posibilidad de que copies ilegalmente contenidos protegidos por derechos de autor. Es como si la Asociación Nacional del Rifle cobrase un canon en cada lata de cerveza por si al usuario se le ocurriese usarla como diana.
Y la pregunta del millón: ¿Le paga algo la SGAE a Marc Knopfler por las copias ilegales que hay en España de “Sailing to Philadelphia”?... porque yo de la música de Victor Manuel, Ana Belén o Ramoncín no hago copias ni legales ni ilegales (no por nada, simplemente no me gusta su música), pero si me tientan con el “Unplugged” de Eric Clapton no sabría que decirles…
Al final Teddy y sus ratas – con la ayuda del PSOE y la indiferencia del PP – se han dedicado a crear un flujo de dinero que partía de nuestros bolsillos con destino a los suyos…
¿Devolverán lo robado?
¿Apostamos algo?