miércoles, 9 de septiembre de 2015

Piqué y los pitos

Siempre he considerado que un futbolista es un señor que posee una especial habilidad para jugar al futbol… esta habilidad le faculta para hacer pases, repartir juego, marcar goles o pararlos (si juega de portero); pero esta habilidad, sin embargo, no le dota de una especial capacidad intelectual, ni le convierte en un erudito, ni hace de él un filósofo o un políglota… simplemente le permite hacer con un balón en los pies cosas que usted y yo no podemos ni tan siquiera plantearnos.
Lo normal es que un futbolista entienda de futbol, y que cuando emita su opinión acerca de temas relacionados con el citado deporte, no diga tonterías. Cosa diferente sucede cuando opinan de otros temas… en ese caso su capacidad de tirar a puerta con sorprendente precisión, no les salva de rebuznar como cualquier otro hijo de vecino.
España, que es ese país donde (Santiago Amón dixit) no cabe un tonto más, los jugadores de futbol, aupados sobre la creencia de que ganar cantidades obscenas de dinero los hace especiales, hacen – de cuando en cuando – declaraciones que molestan a la afición.
Y cuando la afición responde con pitos, no lo entienden.
Piqué ha manifestado en no pocas ocasiones su adhesión al separatismo catalán y su desprecio por lo español... y como todos los tontos tienen boca y una incapacidad manifiesta de mantenerla cerrada, el marido de Shakira ha molestado con sus declaraciones a un importante numero de aficionados.
Sucede además que en este esperpéntico país que una vez fue una Nación como Dios manda, el único patriotismo tolerado es el que emana de los acontecimientos deportivos… único entorno donde uno puede manifestar españolidad sin que lo tilden de fascista, casposo, ultra u otras lindezas.
De modo que el españolito medio, al escuchar los rebuznos separatistas de Piqué, se pregunta por qué juega en la selección nacional de futbol de España un señor que declara esas cosas … y el poco patriotismo que le tienen permitido manifestar, le sale en forma de pitada.
Hasta aquí los hechos.
Inmediatamente, los predicadores de la corrección política, esos señores que deciden lo que podemos hacer, decir y pensar ante cada situación, han decidido que pitar a Piqué está mal… y se han lanzado a una campaña ridícula de afeamiento general de actitud para evitarle los pitos al separatista.
Y yo estaría de acuerdo con ellos si no fuese porque esta partida de becerros fueron los mismos que decidieron que pitar al himno de España y al Rey de España en la final de la Copa del Rey, era un acto de libertad de expresión.
De modo que si el Rey – símbolo vivo de España – puede recibir pitos, no veo porque Piqué – símbolo vivo de la estulticia separatista catalana – no debe recibirlos.
Iniesta, por ejemplo, que también juega en el Barça, no recibe pitadas. ¿Nadie se ha preguntado porqué?
Dirán ustedes que estoy politizando el deporte... pero es que empezaron ellos.

viernes, 24 de julio de 2015

Un futuro incierto

La verdad, tal y como yo la percibo, es que lo de Cataluña no tiene solución pacífica.
No me malinterpreten, lo que estoy diciendo es exactamente lo que digo, que no existe solución política, diplomática, consensuable ni filosófica.
No se puede consensuar cosa alguna con quienes parten de la premisa de no hay nada que consensuar. No se puede negociar con quien considera que cualquier negociación es un agravio. No se puede mantener dentro de España a quien no desea ser español… no se puede hablar de territorialidad con quien no está dispuesto a admitir otra cosa que no sea la cesión absoluta de la soberanía.
Flota en el ambiente una corriente optimista (injustificada desde mi punto de vista) que sostiene que en Cataluña los que desean “irse” son menos que los que desean “quedarse”… y a lo mejor tienen razón, pero no hay hechos que apoyen este argumento.
De hecho, cuando se producen las únicas encuestas medio fiables que se hacen es España (los referéndums), en Cataluña, un cuarenta y tantos por ciento largo de los llamados a las urnas se abstienen de levantar el culo del sillón… se puede interpretar que los de nalgas inmóviles, de votar, votarían según tus deseos, pero lo cierto es que no se puede saber en que platillo de la balanza depositarían su voluntad.
Del cincuenta y poco por ciento restante, una cantidad importante de votos va a formaciones social-separatistas, anarco-separatistas, eco-separatistas o liberal-separatistas… pero muy pocos votos van a las formaciones políticas “constitucionalistas”.
Es cierto que en el conjunto de los ciudadanos con derecho a voto, los que desean la secesión representan un porcentaje pequeño (el setenta por ciento del cincuenta por ciento, es – en definitiva – el treinta y cinco por ciento del total) pero a falta de inventario del voto nalgo-estático, las afirmaciones acerca de los deseos del “pueblo catalán” son, como poco, aventuradas.
Dejando al margen el hecho de que cuando una finca es de cinco no se puede producir la venta de una parte sin el consentimiento de los cinco, por mucho usufructo que uno de los cinco tenga sobre una parte, lo cierto es que esta norma elemental no parece querer aplicarse cuando la finca tiene 32.106,5 kilómetros cuadrados y 46,77 millones de propietarios… no hay, según se dirime, “voluntad política”.
Con objeto de evitar que esa mentira de la “opresión de España sobre Cataluña” se haga realidad, es decir, con objeto de evitar el encarcelamiento o destierro de los que desean apropiarse de algo que no les pertenece (por mucho que lo “sientan” así), los sucesivos gobiernos han ido cediendo competencias, aligerando exigencias, e incluso perdonando deudas adquiridas con el erario público… creando – de paso - agravios comparativos entre regiones y permitiendo que se materializase la falta de igualdad del ciudadano ante la Ley. 
Y el resultado de tanto esfuerzo ha sido – a las pruebas me remito – el inverso al deseado. 
En estos momentos los “illuminati” de la progresía plantean la solución federal en un ejercicio aterrador de desconexión de la realidad. Si no ha servido el modelo autonómico ¿servirá el federal?... o dicho de otro modo, el que desea la secesión de Cataluña ¿se conformará con un modelo federal?. Es evidente que no, luego la solución federal será otra cosa, pero “solución” no es.
Y como digo siempre, si la solidaridad autonómica es ya un chiste de mal gusto, ¿existirá la solidaridad federal?
También hay quien dice que el “seny” del catalán (el “sentido común”) le impedirá escindirse de su mercado natural… que por razones puramente económicas, Cataluña está abocada a mantenerse dentro de España… que es "eso" o la "ruina". Y – yo que quieren que les diga – si la única razón que encuentran un presuntamente nutrido grupo de ciudadanos de Cataluña para mantener su españolidad es que en caso contrario pierden un porción importante de sus beneficios económicos, el que no está seguro de quererlos dentro de España empiezo a ser yo.
Mientras tanto admitimos que se nos culpe de todas las tropelías que los gobiernos secesionistas están haciendo en Cataluña, que se nos tache de ladrones, insolidarios, explotadores, opresores y toda suerte de lindezas sin que nadie mueva una uña.
Admitimos que los políticos catalanes se pasen por el arco del triunfo las decisiones de los tribunales del Estado, que se ofenda al los símbolos institucionales de la Nación, que se considere una “provocación” que la bandera de España ondee – que cosas – en una parte España… que los representantes del Estado (por delegación) la retiren de los edificios públicos sin que pase nada… 
Admitimos, en definitiva que se materialicen toda suerte de fechorías sin intervenir para no crear “alarma social”…
Ningún país civilizado admitiría lo que estamos tragando… y ninguno de los no civilizados habría permitido la centésima parte.
Ya lo dijo Churchil: “Para no ir a la guerra perdimos la dignidad, y – al final – tuvimos que ir a la guerra”
No busquen “soluciones pacíficas”, este conflicto (tal y como está evolucionando) no las tiene.
Es mi opinión.

miércoles, 17 de junio de 2015

Imputadas y otras menudencias

La despelotada de la complutense, a la sazón portavoz de la alcaldía de Madrid, ha dicho que hay dos tipos de imputados: los malos, que son los que cargan con imputaciones por delitos de corrupción y los buenos que son los que – como ella – son imputados por actos de militancia política.
Para terminar de arreglarlo la sorprendente letrada, sólida jurista donde las haya, ha dicho que lo de Rita la de las domingas es una imputación derivada de un defecto de nuestro sistema penal que – parece ser – tiene mal calibrado lo de la libertad de expresión. 
Según las matemáticas de la abuela Manolita interrumpir una misa faltando el respeto a los congregados, insultándolos y vejándolos es un ejercicio de libertad de expresión… y si algún artículo en alguna ley vigente dice lo contrario, lo que hay que hacer es ignorarlo.
De modo que cuando se comete un delito, la culpa la tiene el Código Penal, no el delincuente. (¡Hasta ahí podíamos llegar!)
Al final, estas cosas, lo que ponen de manifiesto es que la izquierda española – como viene haciendo desde que se constituyó - cuando se les antoja, se pasan las leyes por las tetas de Rita… vamos, que no respetan mas ley que sus prejuicios.
Y como segunda derivada, haciendo nuevamente gala de ese talante de chulo de barraca que adorna a nuestra progresía, te dicen que si es delito, te aguantas. 
Que es precisamente lo que ha dicho la susodicha despelotante: que vamos a tener que irnos acostumbrando, ya que a la política se accede por la militancia… y determinados delitos – al parecer - son inevitables cuando se milita en según que ideologías.
Rita Maestre y la autocalificada “bollera feminazi” Alba López Mendiola, pertenecen a esa clase de invertebrados que no han llegado (ni llegarán nunca a comprender) que cuando adquieres responsabilidades de gobierno tienes que sustraerte a tus prejuicios, convirtiéndote en representante de – incluso – aquellos que no te han votado.
Rita Maestre no ha sido imputada por tomarse un café con leche, está imputada en la comisión de un delito… y le guste o no, va a tener que hacer frente a la solicitud de hasta un año de cárcel por parte de la fiscalía.
A lo mejor, si se topa con uno de esos jueces como su jefa, sale hasta absuelta, pero – hoy por hoy, y mientras no cambien las circunstancias – es un político imputado en un delito que se niega a dimitir de su cargo… "casta" pura y dura.

martes, 16 de junio de 2015

Concurso de méritos

La incursión de Podemos en el Ayuntamiento de Madrid de la mano de la Pasionaria de Chamberí, ilustre jurista según dicen, ha convertido el Consistorio madrileño en el Circus “Freak Show and Human Oddities”… un lugar donde encontrarse con la mujer de dos cabezas, el hombre mas alto del mundo, el niño-mono, la mujer barbuda o el hombre-elefante.
Estábamos acostumbrándonos a que para gestionar fondos públicos lo único que hacía falta era llevar entre veinte y sesenta años respirando, que el único mérito de este concurso era pertenecer a un partido político (da igual si el “militante” seleccionado sabe leer, escribir en correcto castellano o entender lo que le dicen cuando se le habla deprisa… con saber levantar la mano, asentir con la cabeza y estampar la firma en un documento, es suficiente para acceder a un sueldo público).
No todos son así, pero el mentado gestor de fondos abunda mucho más de lo deseable.
Como las marcas “blancas” de Podemos han pisado moqueta y – gracias al PSOE – van a despilfarrar nuestros impuestos, el concurso de méritos ha cambiado.
Ahora para ser concejal hay que ser capaz de emitir tweets ofensivos en los que se cachondee uno de las niñas de Alcasser e Irene Villa en apenas ciento cuarenta caracteres… Marta de Castillo también vale y los judíos y el holocausto (un clásico) dan incluso puntos.
También da puntos pedir la decapitación de Ruiz Gallardón o la horca para Botín… y si te despelotas en medio de una misa católica, te dan matrícula de honor y te hacen portavoz del ayuntamiento.
Lejos de tener concejales que han llegado al cargo “a pesar” de lo expuesto, creo que tenemos concejales que han llegado al cargo “precisamente” por lo expuesto.
Oír hablar a la bollera-camionera (se lo llama a si misma, no se lo he puesto yo) que está a las puertas de una concejalía es todo un acontecimiento… y le permite a uno constatar la calidad intelectual de nuestros ilustres gestores.
La mayor parte de los concejales de la abuela roja – currículo en mano – serían incapaces de encontrar trabajo y, con toda probabilidad, no les darían ni la presidencia de una comunidad de vecinos.
No obstante, los españoles somos tan cachondos que no sólo llevamos a eurovisión al “chiquilicuatre” sino que ponemos a sus primos a gestionar nuestros impuestos.
Definitivamente, “Spain is different”.