miércoles, 17 de febrero de 2010

Realidad e ideología

En esa parte del mundo donde tenemos unos cuantos soldados en misión humanitaria, el premio Nobel de la Paz ha ordenado una ofensiva en toda regla para desalojar a los talibanes de uno de sus feudos y tomar el control de una amplia zona de terreno.
La ofensiva ha sido a tiro limpio. Se han bombardeado objetivos e incluso ha habido “daños colaterales”, que es como llaman a eso de meter la pata y matar a quien no deben.
No ha habido muchas bajas porque – por lo que sabemos – llevaban unos cuantos días anunciando el ataque con la intención de que los talibanes se fuesen por su propio pie y así encontrar poca resistencia.
Sin embargo la operación conjunta realizada, ha seguido meticulosamente el paradigma de una operación de guerra… algo sorprendente en un país donde se desarrolla una Misión de Paz.
Y eso sucede porque – al contrario de lo tozudamente expresado por la amiga de Rubianes – lo que hay en Afganistán es una guerra. No se parece al desembarco de Normandía, pero es una guerra (mas que nada porque ya ninguna guerra se parece al desembarco de Normandía).
En esa guerra se combate contra un enemigo que no lleva uniforme y que es la segunda o tercera generación de aborigenes que vive de las armas… esa tierra no sabe lo que es la paz desde hace más de un siglo.
Lo se yo y – probablemente – lo sepa usted también, pero ZetaPé y Karma no lo saben.
O quizá es peor: lo saben pero se niegan a reconocerlo… su “ideología” les impide hacerlo.
Porque estos seres vivientes pertenecen a un grupo especial en el que cuando la realidad se enfrenta a su “ideología”, contradiciéndola abiertamente, asumen que lo que está mal es la realidad.
Hablamos, para el que no lo sepa de una “ideología” que le costó a la humanidad - durante el siglo XX - mas de cien millones de muertos (guerras aparte) desde Stalin hasta Pol Pot, pasando por Mao y que, de cuando en cuando, nos monta una fiesta en Tiananmen o nos fusila a unos balseros en La Habana.
Y claro, con estos mimbres… ¿Qué canastos esperan hacer?
Yo si que tengo una cosa clara: cuando se produce una guerra los únicos que van en misión humanitaria es la Cruz Roja… ¡A ver si se enteran de una vez!
Porque si no reconocemos el problema, no hay solución posible.

martes, 16 de febrero de 2010

De Gales y Faisanes

El famoso GAL se montó, básicamente, para robar.
Por aquello de la lucha antiterrorista los fondos reservados viajaban de bolsillo en bolsillo, de maletín en maletín, perdiendo consistencia en cada salto. Al final de la cadena había un mercenario que cobraba tres duros y – por lo tanto – ponía poco interés...
Sin embargo, y ahí están los datos, la existencia del GAL supuso un descenso espectacular en la actividad etarra (eso es así, no tienen mas que ir a las hemerotecas), porque los trogloditas, lo de “no te muevas que te mocho” lo entienden a la perfección.
Sucede así porque cuando se patea a alguien incapaz de defenderse todos son valientes.
En derecho, a esta figura de hacer daño sin afrontar peligro alguno se le denomina alevosía, y es la marca de fábrica de los atentados etarras, porque – admitámoslo - pertenecen a una casta de asesinos que se distingue por su cobardía. De modo que cuando les aprietan las tuercas, o ven peligrar sus miserables existencias, hacen como los conejos: correr. Tal es la heroica naturaleza de los gudaris.
Lo del GAL no se debe hacer.
En una sociedad como Dios manda, la policía y los jueces tienen que ser suficiente para acabar con estas lacras.
Pero entre lo del GAL de Felipe González (ya saben, el otro presidente de gobierno del PSOE) y el Faisán de Zapatero hay una importante diferencia: el enemigo.
En el GAL, de mala forma, se buscó acabar con ETA.
El fundamento moral era que los “buenos”, terminasen con los “malos”... a su amparo se hicieron desmanes, pero como consecuencia previsible se tuvo a estos bastardos calladitos y metidos en sus pocilgas durante una temporada.
Lo del Faisán - en cambio - a beneficiado a los “malos”, echando por tierra una operación policial que habría ayudado a los “buenos” en esta guerra absurda, sucia y desigual. De este modo el Gobierno de España (marca registrada) ha beneficiado a los enemigos de todos los españoles.
Eso es muy grave... mas grave, desde mi punto de vista, que lo del GAL.
Y lo ha hecho Zapatero, como “prueba de buena voluntad” en las negociaciones. ¿Alguien – a estas alturas - lo duda?
Los españoles, en mi opinión, no se merecen un gobierno que le traicione.
¿O si?

lunes, 15 de febrero de 2010

¡Que gracioso!

Cuando uno es tonto hace lo que puede.
Si es tonto y progre (algo que suele ir unido) hace lo que puede por fastidiar al prójimo.
Porque un progre es, por definición, ese ser con dni que si no le toca las pelotas a sus conciudadanos un par de veces al día, le resulta muy difícil conciliar el sueño.
Entre los progres tontos, y habida cuenta que no hay tonto bueno, brilla con luz propia el progre tonto y sectario (valga la redundancia entre “sectario” y “progre”) que abunda en nuestros páramos intelectuales como los melones en villaconejos.
Tomado uno al azar y convenientemente provisto de un “carné” de la “PSOE”, el inmensamente tonto puede aspirar a un carguillo público, un sueldazo, un coche oficial y un retiro feliz adquirido sin apenas devengar ocho años.
Si en este selecto subconjunto buscamos a uno con especial mala leche y carencia de principios, empatía, cultura y cualquier virtud con la que pueda adornarse un ser humano que supere el límite biológico de Aida, podemos obtener un ministro.
Y de entre ellos, alzándose sobre la general estulticia (con un bagaje inmenso de la misma) y haciendo gala de una capacidad infinita de amasarnos las gónadas, como un mítico caudillo Ibero espada en mano, surge Zetapé.
La última de este insigne dirigente, ha sido usar la frase que le arrojó a la cara la AVT cuando se estaba encamando con la ETA, para hacer una gracia delante de nuestra casta cinematográfica que, por lo visto, si es digna de su presencia, no como las víctimas del terrorismo.
Le debe haber parecido al padre de las góticas que lo de “memoria, dignidad y justicia” era un chascarrillo… tal es su naturaleza.
Y ahora, sobre la sangre de los inocentes asesinados, yo le pregunto: Señor Presidente del Gobierno de España (marca registrada) ¿Porqué no se va usted, concretamente, a la mierda?

domingo, 14 de febrero de 2010

Acerca de los pájaros

Me diferencio de Garzón en muchas cosas.
La más significativa es que cuando cobro la nómina me doy cuenta de ello… no así como don Baltasar que durante los veinte meses que estuvo haciendo las amérícas, este evento periódico en su cuenta corriente, le pasó desapercibido.
Sucede que en esa época, además, devengaba pingües emolumentos de una universidad y que ambos sueldos eran incompatibles, y por tal despiste fue condenado a pagar la ultrajante suma de trescientos euros en concepto de multa, algo que pudo hacer sin despeinarse pues – sin duda – poseía la citada cantidad y no debía necesitarla para su sostenimiento.
Llegados a este punto podemos afirmar que el despiste le salió a su señoría muy rentable… lo digo por eso de las matemáticas.
A este tipo de comportamientos a la hora de multar, lo llama “corporativismo” el diccionario, y dicho en letras gordas, consiste en aplicar la parte ancha del embudo a mis amiguetes o colegas y la estrecha al resto de seres humanos (los científicamente comprobados, claro).
Los dineros americanos procedían (según se dirime de cierta carta hecha pública), de una solicitud del mentado Baltasar a un conocido banquero que tenía un asuntillo que fue archivado por el juez solicitante a su regreso de los EEUU.
En el diccionario también hay un término que define este comportamiento, y cuando se le puede aplicar a un juez de la AN, lo preceptivo es un retiro prematuro y una investigación por si ese retiro es susceptible de ubicarse en un presidio.
Pero don Baltasar tiene a su favor dos cosas… la primera es que como la Dolores bilbilitana, es amigo de hacer favores (siempre a los mismos, claro) y la segunda es que tiene un ave en un cajón.
El ave en cuestión es del género galliforme y pertenece a la familia Phasianidae, originaria de Asia e importada a Europa con fines cinegéticos… su nombre es “Phasianus colchicus”, pero el vulgo lo conoce como Faisán.
El mentado faisán, si bien no renace de sus cenizas como el mítico Fénix, es capaz de hacer cenizas la carrera política de algún que otro hijo predilecto y llevarse puesto en el proceso a algunos allegados del cejipicudo.
Como las ocas romanas, un ave se convierte así en elemento de defensa, en arma arrojadiza, en espada de Damocles sobre ilustres cabezas y en un episodio más de la forma que tienen estos sinvergüenzas de hacer “política”.
Su posible procesamiento por prevaricación ha levantado una serie de pasiones que harían sonrojar al mismísimo Dodger y al resto de los integrantes de la banda de Fagin.
¿Qué será de Baltasar?
Dado que vivimos en una sociedad donde el “sostenella y no enmendalla” parece estar grabado en la cabecera de la cama de nuestros gobernantes, yo pienso – y espero equivocarme – que tenemos Garzón para rato.
Habrá que estar atento a las monterías.