El general Barnard Elliot Bee murió en 1861 en la primera batalla de Bull Run, durante la guerra de secesión americana, a él debemos el sobrenombre que acompañó a uno de los mejores generales de la confederación, que no fue otro que el modélico Thomas Jonathan Jackson, un virginiano que demostró que con fuerzas muy inferiores se podían dar palizas épicas a sus adversarios.
Huérfano de ambos padres desde los siete años, criado por parientes, ingresó en West Point con 18 años, tras graduarse sirvió en la guerra con Mejico como oficial de artillería, y al finalizar ésta (con el grado de Mayor), regresó a su Virginia natal donde permaneció hasta que estalló la guerra de secesión.
Sirvió a las ordenes de Robert Edward Lee al frente de la milicia de Virginia y enseguida destacó como el magnifico militar que era.
Su sobrenombre, "stonewall" (muro de piedra) se debe a una arenga del general Bee que gritó a sus hombres: "¡Ahí esta Jackson como una muralla de piedra!, ¡Agrúpense detrás de los virginianos!".
Tuvo Thomas Jackson muchas ocasiones de demostrar que en efecto era el "stonewall" contra el que se estrellaba una y otra vez el ejército federal y los testimonios de su valor y bonhomía, además de su genio táctico fueron abundantes... ganándose en muy poco tiempo un respeto reverencial - incluso - de sus enemigos.
A su muerte el general Lee exclamó que Jackson había perdido el brazo izquierdo (la herida que le llevó a la tumba), pero él había perdido - con su fallecimiento - el brazo derecho.
En tiempos difíciles aparecen hombres grandes.
Y son esos mismos tiempos los que forjan a las generaciones que recomponen las sociedades.
La Historia está plagada de ejemplos de ello.
Mas tarde o mas temprano esas generaciones son sustituidas por otras que, al no tener que afrontar tiempos difíciles, se van debilitando hasta que se genera - nuevamente - una situación que exige el nacimiento de generaciones duras y capaces de sobreponerse a los problemas derivados de la dejadez de sus antecesores.
No se si seremos nosotros, nuestros hijos o nuestros nietos los que tendrán que poner pié en pared para regenerar esta sociedad blanda y complaciente, sin valores y sumida en la extravagancia... pero tengo claro que - antes de su destrucción - habrá una generación que lo evite.
Mientras tanto, nuestra obligación será mantener viva la llama de la razón, del honor, de la lealtad a la Patria, de los valores que hacen grandes a los hombres... con la esperanza de que tarde o temprano, recojan nuestro testigo.
Es hora de agruparse detrás de los virginianos.
Aunque no se vea claramente donde está "stonewall" Jackson.
miércoles, 10 de julio de 2019
Fomentadores del odio
Ya en mi temprana juventud aprendí que es rigurosamente cierto lo que dice el refrán "quien con niños se acuesta, mojado se levanta".
Confiar en quien no debes, te conduce en no pocas ocasiones a tomar decisiones erróneas (en el mejor de los casos) o a situaciones de las que después no te queda otra que arrepentirte.
Le pasa a todo el mundo, lo difícil es darse cuenta del error y enmendarlo.
Creo que fue a finales de los ochenta del siglo pasado cuando mi padre me pasó una breve reseña, publicada en un periódico de tirada nacional, sobre la muerte de cierto general ruso (de la extinta URSS) en la que describían sus méritos y condecoraciones.
Me llamó la atención el hecho de que había sido condecorado por su trabajo con los grupos ecologistas alemanes y holandeses. Esa distinción se le otorgaba por haber impulsado la lucha contra la energía nuclear en la Alemania libre y en los Países Bajos... poniendo de relieve - con toda naturalidad - que esos grupos ecologistas que tanta lata dieron, estaban apoyados y subvencionados por la URSS.
No fue lo único que subvencionaron, la mayor parte de los grupos terroristas (por no decir todos) que llenaron Europa (y España) de sangre en la segunda mitad del siglo XX, recibían ayuda de una forma u otra de los servicios de inteligencia soviéticos... y eran de corte marxista.
La caída del muro de Berlin expuso el secreto mejor guardado: que los países de la órbita comunista eran un fracaso en todos los sentidos.
Vimos regiones devastadas, contaminadas y empobrecidas... un atraso tecnológico impresionante y la evidencia de que las oligarquías rusas habían sustituido directamente a la corte de los zares, acumulando las riquezas que se negaban a ese pueblo que explotaban bajo un régimen de terror.
Ese secreto expuesto a la luz dejó en evidencia a los que - en occidente - se dedicaron a custodiarlo con entusiasmo... la "intelectualidad" de izquierdas, los promotores del vergonzoso "mayo del 68".
Durante unos años, aquellos que defendían las bondades del marxismo tuvieron que callarse porque la evidencia de la mentira que habían defendido a capa y espada era aplastante.
Pronto, las banderas rojas fueron mudando (y yo lo vi) hacia otras formas de protesta revolucionaria.
El obrero, pieza fundamental de la "lucha de clases", se había acomodado al capitalismo, y la propia "lucha de clases" - en vista de los resultados - empezaba a parecer un concepto poco atractivo.
Había que cambiar de objetivo, tenían que buscar una nueva base social que sustentase el odio... y la encontraron en los inempleables y los desequilibrados.
El ecologismo mudó hacia formas de animalismo irracional, la lucha por un trabajo digno hacia formas de vida marginales, florecieron los movimientos anti-sociales, de "okupación", de defensa de "derechos" sexuales, o peor aún, de defensa de la "ideología" de "género"...
Cualquier desequilibrado (y no estoy usando este término como insulto) que fuera inasequible a la moderación o al esfuerzo intelectual, se apuntaba con entusiasmo a alguna de estas causas.
Los colectivos feminazis, el talibanismo rosa, los movimientos de "transformación de la realidad", responden a la necesidad de crear una masa irracional dotada de un odio indefendible para sostener "la lucha" que, en los países que promueven y financian estas cosas, no se puede desarrollar... porque está perseguida.
Sucede que todos estos movimientos se desarrollan siempre en países donde la defensa jurídica está asegurada y el bienestar social alcanza cotas propias del primer mundo... seguramente porque cuando el problema es comer o encontrar agua, lo demás pasa a segundo plano.
Y este es el contexto en el que hay que entender lo que pasa.
El hombre, aterrado por el vacío espiritual infinito que le fomenta esta basura de sociedad en la que estamos inmersos, busca causas que le dignifiquen, colectivos en los que apoyarse, culpables en quienes proyectar su incapacidad de llenar la oquedad que le asola.
Y los de siempre, los que se alimentan y enriquecen con el odio, los profesionales de la mentira, les acogen con los brazos abiertos.
A los de Ciudadanos le han echado del "día del orgullo" y están muy dolidos... cuando deberían estar contentísimos de que la piara de tarados que los ha expulsado de ese espectáculo incalificable, no los reconozca como iguales.
¿O no aprendieron aquello de "dime con quien andas y te diré quién eres"?
El año que viene harían bien en ahorrarse el disgusto.
Y ya que estamos, impulsar que no se malgaste el dinero público en apoyar a las asociaciones que fomentan el odio o las extravagancias.
No nos sobra la pasta... y seguro que se les ocurre algo mejor en que gastarla.
Confiar en quien no debes, te conduce en no pocas ocasiones a tomar decisiones erróneas (en el mejor de los casos) o a situaciones de las que después no te queda otra que arrepentirte.
Le pasa a todo el mundo, lo difícil es darse cuenta del error y enmendarlo.
Creo que fue a finales de los ochenta del siglo pasado cuando mi padre me pasó una breve reseña, publicada en un periódico de tirada nacional, sobre la muerte de cierto general ruso (de la extinta URSS) en la que describían sus méritos y condecoraciones.
Me llamó la atención el hecho de que había sido condecorado por su trabajo con los grupos ecologistas alemanes y holandeses. Esa distinción se le otorgaba por haber impulsado la lucha contra la energía nuclear en la Alemania libre y en los Países Bajos... poniendo de relieve - con toda naturalidad - que esos grupos ecologistas que tanta lata dieron, estaban apoyados y subvencionados por la URSS.
No fue lo único que subvencionaron, la mayor parte de los grupos terroristas (por no decir todos) que llenaron Europa (y España) de sangre en la segunda mitad del siglo XX, recibían ayuda de una forma u otra de los servicios de inteligencia soviéticos... y eran de corte marxista.
La caída del muro de Berlin expuso el secreto mejor guardado: que los países de la órbita comunista eran un fracaso en todos los sentidos.
Vimos regiones devastadas, contaminadas y empobrecidas... un atraso tecnológico impresionante y la evidencia de que las oligarquías rusas habían sustituido directamente a la corte de los zares, acumulando las riquezas que se negaban a ese pueblo que explotaban bajo un régimen de terror.
Ese secreto expuesto a la luz dejó en evidencia a los que - en occidente - se dedicaron a custodiarlo con entusiasmo... la "intelectualidad" de izquierdas, los promotores del vergonzoso "mayo del 68".
Durante unos años, aquellos que defendían las bondades del marxismo tuvieron que callarse porque la evidencia de la mentira que habían defendido a capa y espada era aplastante.
Pronto, las banderas rojas fueron mudando (y yo lo vi) hacia otras formas de protesta revolucionaria.
El obrero, pieza fundamental de la "lucha de clases", se había acomodado al capitalismo, y la propia "lucha de clases" - en vista de los resultados - empezaba a parecer un concepto poco atractivo.
Había que cambiar de objetivo, tenían que buscar una nueva base social que sustentase el odio... y la encontraron en los inempleables y los desequilibrados.
El ecologismo mudó hacia formas de animalismo irracional, la lucha por un trabajo digno hacia formas de vida marginales, florecieron los movimientos anti-sociales, de "okupación", de defensa de "derechos" sexuales, o peor aún, de defensa de la "ideología" de "género"...
Cualquier desequilibrado (y no estoy usando este término como insulto) que fuera inasequible a la moderación o al esfuerzo intelectual, se apuntaba con entusiasmo a alguna de estas causas.
Los colectivos feminazis, el talibanismo rosa, los movimientos de "transformación de la realidad", responden a la necesidad de crear una masa irracional dotada de un odio indefendible para sostener "la lucha" que, en los países que promueven y financian estas cosas, no se puede desarrollar... porque está perseguida.
Sucede que todos estos movimientos se desarrollan siempre en países donde la defensa jurídica está asegurada y el bienestar social alcanza cotas propias del primer mundo... seguramente porque cuando el problema es comer o encontrar agua, lo demás pasa a segundo plano.
Y este es el contexto en el que hay que entender lo que pasa.
El hombre, aterrado por el vacío espiritual infinito que le fomenta esta basura de sociedad en la que estamos inmersos, busca causas que le dignifiquen, colectivos en los que apoyarse, culpables en quienes proyectar su incapacidad de llenar la oquedad que le asola.
Y los de siempre, los que se alimentan y enriquecen con el odio, los profesionales de la mentira, les acogen con los brazos abiertos.
A los de Ciudadanos le han echado del "día del orgullo" y están muy dolidos... cuando deberían estar contentísimos de que la piara de tarados que los ha expulsado de ese espectáculo incalificable, no los reconozca como iguales.
¿O no aprendieron aquello de "dime con quien andas y te diré quién eres"?
El año que viene harían bien en ahorrarse el disgusto.
Y ya que estamos, impulsar que no se malgaste el dinero público en apoyar a las asociaciones que fomentan el odio o las extravagancias.
No nos sobra la pasta... y seguro que se les ocurre algo mejor en que gastarla.
sábado, 6 de julio de 2019
Extremo-centro
El centro nació en España con vocación de bisagra.
El centro es - como ya he dicho en otras ocasiones - ese lugar confortable donde caben todas las ideas siempre que no le exijan a uno defenderlas.
A veces, cuando sopla levante, el centro se arrima a la izquierda, y si sopla poniente, a la derecha.
En el centro es tan defendible la natalidad como el aborto, la unidad nacional como el federalismo... sólo sucumben a la corrección política y la dictadura rosa.
Por eso, llama poderosamente la atención que los partidos de centro, cuando llega la hora de pactar se comporten como hooligans.
Los del extremo centro naranja han decidido que la nueva política consiste en poner lineas rojas a diestro y siniestro y en intentar que siendo la segunda o tercera fuerza, se les otorgue el mando... siempre en base a su apoyo para facilitar la gobernabilidad.
Y no me parece mal.
El que les ha votado - a lo mejor - eso es lo que quiere... y no seré yo quien critique a un partido por hacer lo que le piden sus votantes.
Al otro representante de la nueva política, el jeta de Galapagar, le pasa lo mismo.
Pierde votos a cascoporro pero exige ministerios, ya que su apoyo, desgraciadamente, no es todo lo decisivo que precisa una vicepresidencia.
Al final la nueva política se resume a gobernar sin apoyo en vez de alcanzar consensos.
Para el extremo centro, Vox tiene que brindarle apoyo sin recibir nada a cambio.
Es mas, debe brindarle apoyo a cambio de desprecios... por patriotismo, que es esa palabra que siempre le ha costado pronunciar al melifluo centro español.
De modo que Vox, en opinión del extremo-centro, debe renunciar a defender aquello por lo que le han votado para dárselo a ellos.
Así, el votante de Vox, que no se sabe muy bien de que cueva ha salido, tiene que renunciar a que sus representantes intenten influenciar en la política para que triunfe la nada ideológica de los que hoy se levantan con un pie y mañana con otro.
Y eso debe ser porque a la nueva política el poder le llega - como al Caudillo - "Por la Gracia de Dios".
Y tengo en estos momentos el corazón partido (como diría Alejandro Sanz) porque siento que no alcanzar un consenso en Murcia o Madrid solo beneficia al del avión... y esa - coincidirán conmigo - no era la idea.
Pero entiendo que renunciar a hacer política no puede ser la exigencia que los ultras de la bisagra le pongan a Vox... porque es (entre otras cosas) antidemocrático.
Y que quieren que les diga, votar a Vox para que mande Ciudadanos, sin pacto alguno, tampoco creo que sea lo que quieren los que votaron a la formación de Abascal.
Si se pierden las dos comunidades, no se equivoquen, se lo deberemos a Rivera que ha convertido la bisagra en un cerrojo.
Vox no pide nada raro y, sobre todo, no pide nada que Ciudadanos no haya pedido anteriormente... cuando no era el extremo-centro español.
El centro es - como ya he dicho en otras ocasiones - ese lugar confortable donde caben todas las ideas siempre que no le exijan a uno defenderlas.
A veces, cuando sopla levante, el centro se arrima a la izquierda, y si sopla poniente, a la derecha.
En el centro es tan defendible la natalidad como el aborto, la unidad nacional como el federalismo... sólo sucumben a la corrección política y la dictadura rosa.
Por eso, llama poderosamente la atención que los partidos de centro, cuando llega la hora de pactar se comporten como hooligans.
Los del extremo centro naranja han decidido que la nueva política consiste en poner lineas rojas a diestro y siniestro y en intentar que siendo la segunda o tercera fuerza, se les otorgue el mando... siempre en base a su apoyo para facilitar la gobernabilidad.
Y no me parece mal.
El que les ha votado - a lo mejor - eso es lo que quiere... y no seré yo quien critique a un partido por hacer lo que le piden sus votantes.
Al otro representante de la nueva política, el jeta de Galapagar, le pasa lo mismo.
Pierde votos a cascoporro pero exige ministerios, ya que su apoyo, desgraciadamente, no es todo lo decisivo que precisa una vicepresidencia.
Al final la nueva política se resume a gobernar sin apoyo en vez de alcanzar consensos.
Para el extremo centro, Vox tiene que brindarle apoyo sin recibir nada a cambio.
Es mas, debe brindarle apoyo a cambio de desprecios... por patriotismo, que es esa palabra que siempre le ha costado pronunciar al melifluo centro español.
De modo que Vox, en opinión del extremo-centro, debe renunciar a defender aquello por lo que le han votado para dárselo a ellos.
Así, el votante de Vox, que no se sabe muy bien de que cueva ha salido, tiene que renunciar a que sus representantes intenten influenciar en la política para que triunfe la nada ideológica de los que hoy se levantan con un pie y mañana con otro.
Y eso debe ser porque a la nueva política el poder le llega - como al Caudillo - "Por la Gracia de Dios".
Y tengo en estos momentos el corazón partido (como diría Alejandro Sanz) porque siento que no alcanzar un consenso en Murcia o Madrid solo beneficia al del avión... y esa - coincidirán conmigo - no era la idea.
Pero entiendo que renunciar a hacer política no puede ser la exigencia que los ultras de la bisagra le pongan a Vox... porque es (entre otras cosas) antidemocrático.
Y que quieren que les diga, votar a Vox para que mande Ciudadanos, sin pacto alguno, tampoco creo que sea lo que quieren los que votaron a la formación de Abascal.
Si se pierden las dos comunidades, no se equivoquen, se lo deberemos a Rivera que ha convertido la bisagra en un cerrojo.
Vox no pide nada raro y, sobre todo, no pide nada que Ciudadanos no haya pedido anteriormente... cuando no era el extremo-centro español.
miércoles, 3 de julio de 2019
Estafadores
Hace un par de meses unos amigos me engañaron para que fuese a un restaurante de provincias a tener una experiencia gastronómica.
El restaurante no estaba mal, era un local limpio, con una decoración un poco minimalista para mi gusto y con el numero adecuado de camareros.
El menú era de degustación.
Admito que llegué al restaurante con cierto resquemor, porque la última vez que me pusieron por delante un menú de degustación fui incapaz de pasar del cuarto plato (y había siete)... pero no se dio ese caso.
En una variedad asombrosa de recipientes de todos los tamaños fueron desfilando ante mis ojos una serie de platos cuyo denominador común era la rídicula cantidad de comida que portaban.
Admito que no estaban malos... unos me gustaron mas que otros (ya saben, para gustos se hicieron los colores), pero tras probar ocho o diez cosas diferentes, regado todo ello por un vino pasable de la comarca en la que se asentaba el local, me levanté con hambre y la sensación de que, habida cuenta el precio de la experiencia, me habían tomado el pelo.
No es lo peor que me ha pasado en restaurantes.
En general, supongo que como usted, estoy dispuesto a pagar un poco mas de lo razonable cuando la comida es buena y abundante, y me molesta en sobremanera pagar (aunque no sea mucho) por ingerir basura aunque me la sirvan a toneladas.
Cuando salimos por la puerta del restaurante uno de mis amigos comentó: "¡Cuanto daño ha hecho Master Chef!"
Y esto me llevó a pensar cuan incautos podemos llegar a ser los mortales y que maleables cuando caemos en las garras de una persona manipuladora.
Recordé haber leido que cuando se proyectó por primera vez en los USA la película "Bamby" creó una enorme conmoción social... de hecho, en uno de los cincuenta y dos estados se prohibió la caza de ciervos. Esta prohibición generó que una decada después hubiese poco menos que exterminarlos, porque los problemas derivados del crecimiento desmesurado de la población de ciervos crearon una situación insostenible.
Supongo que cuando el malagueño Walt Disney empezó a humanizar a los graciosos animalitos que salían en sus películas, no podía prever que transcurridos unos años habría movimientos sociales pidiendo derechos para los animales.
Dotar de características humanas a los animales para contar historias con moraleja ya lo hacía Esopo, pero la factoría Disney dio un paso mas... y consiguió que una enorme masa de población cambiase la percepción que sobre los animales se tenía hasta entonces.
Un conocido que se casó con una norteamericana, en el último viaje que hizo para disfrutar de su familia política, se llevó una bronca por decirle a los niños que en España se podía comer conejo... los niños estaban aterrados de solo pensarlo.
Y no me malinterpreten, me gustan los animales, no les deseo mal alguno ni quiero que se extingan las ballenas, pero me parece un contrasentido que se anteponga el bienestar de las mascotas al de los hombres.
En cualquier caso, y perdonen la digresión, quiero poner de manifiesto que incluso las cosas buenas, en malas manos, pueden producir efectos nocivos.
La presión de los movimientos LGTB para imponer sus absurdos caprichos ideológicos ha llegado también a la factoría Disney.
Y eso no sería preocupante si no fuera porque el contenido multimedia de esta empresa está especificamente diseñado para consumo de los niños.
De modo que la abyecta ideología de estos talibanes, poco a poco, se va metiendo en nuestros hogares para "visualizar" y "normalizar" en nuestros niños, las estupideces indefendibles de la cosa de género.
La última ha sido que están planeando hacer un desfile del "orgullo" en Disneyland París donde, imagino, presentarán a los entrañables personajes de nuestra infancia como miembros activos del movimiento LGTB.
Es alarmante.
Porque - conscientes de que las mentes infantiles son las mas manipulables - están dispuestos a sembrar las cabecitas de nuestros niños con todas esas anormalidades que defienden a capa y espada para perpetuar la estafa mas grande de este siglo.
Porque si bien no pueden cambiar la realidad, si pueden cambiar la percepción que se tiene de ella... y meterse en nuestra casa, en la educación y los principios que queremos transmitir a nuestros hijos.
Y no tienen derecho - por mas que digan - a hacerlo.
¡Dejad en paz a nuestros hijos!... partida de malnacidos.
El restaurante no estaba mal, era un local limpio, con una decoración un poco minimalista para mi gusto y con el numero adecuado de camareros.
El menú era de degustación.
Admito que llegué al restaurante con cierto resquemor, porque la última vez que me pusieron por delante un menú de degustación fui incapaz de pasar del cuarto plato (y había siete)... pero no se dio ese caso.
En una variedad asombrosa de recipientes de todos los tamaños fueron desfilando ante mis ojos una serie de platos cuyo denominador común era la rídicula cantidad de comida que portaban.
Admito que no estaban malos... unos me gustaron mas que otros (ya saben, para gustos se hicieron los colores), pero tras probar ocho o diez cosas diferentes, regado todo ello por un vino pasable de la comarca en la que se asentaba el local, me levanté con hambre y la sensación de que, habida cuenta el precio de la experiencia, me habían tomado el pelo.
No es lo peor que me ha pasado en restaurantes.
En general, supongo que como usted, estoy dispuesto a pagar un poco mas de lo razonable cuando la comida es buena y abundante, y me molesta en sobremanera pagar (aunque no sea mucho) por ingerir basura aunque me la sirvan a toneladas.
Cuando salimos por la puerta del restaurante uno de mis amigos comentó: "¡Cuanto daño ha hecho Master Chef!"
Y esto me llevó a pensar cuan incautos podemos llegar a ser los mortales y que maleables cuando caemos en las garras de una persona manipuladora.
Recordé haber leido que cuando se proyectó por primera vez en los USA la película "Bamby" creó una enorme conmoción social... de hecho, en uno de los cincuenta y dos estados se prohibió la caza de ciervos. Esta prohibición generó que una decada después hubiese poco menos que exterminarlos, porque los problemas derivados del crecimiento desmesurado de la población de ciervos crearon una situación insostenible.
Supongo que cuando el malagueño Walt Disney empezó a humanizar a los graciosos animalitos que salían en sus películas, no podía prever que transcurridos unos años habría movimientos sociales pidiendo derechos para los animales.
Dotar de características humanas a los animales para contar historias con moraleja ya lo hacía Esopo, pero la factoría Disney dio un paso mas... y consiguió que una enorme masa de población cambiase la percepción que sobre los animales se tenía hasta entonces.
Un conocido que se casó con una norteamericana, en el último viaje que hizo para disfrutar de su familia política, se llevó una bronca por decirle a los niños que en España se podía comer conejo... los niños estaban aterrados de solo pensarlo.
Y no me malinterpreten, me gustan los animales, no les deseo mal alguno ni quiero que se extingan las ballenas, pero me parece un contrasentido que se anteponga el bienestar de las mascotas al de los hombres.
En cualquier caso, y perdonen la digresión, quiero poner de manifiesto que incluso las cosas buenas, en malas manos, pueden producir efectos nocivos.
La presión de los movimientos LGTB para imponer sus absurdos caprichos ideológicos ha llegado también a la factoría Disney.
Y eso no sería preocupante si no fuera porque el contenido multimedia de esta empresa está especificamente diseñado para consumo de los niños.
De modo que la abyecta ideología de estos talibanes, poco a poco, se va metiendo en nuestros hogares para "visualizar" y "normalizar" en nuestros niños, las estupideces indefendibles de la cosa de género.
La última ha sido que están planeando hacer un desfile del "orgullo" en Disneyland París donde, imagino, presentarán a los entrañables personajes de nuestra infancia como miembros activos del movimiento LGTB.
Es alarmante.
Porque - conscientes de que las mentes infantiles son las mas manipulables - están dispuestos a sembrar las cabecitas de nuestros niños con todas esas anormalidades que defienden a capa y espada para perpetuar la estafa mas grande de este siglo.
Porque si bien no pueden cambiar la realidad, si pueden cambiar la percepción que se tiene de ella... y meterse en nuestra casa, en la educación y los principios que queremos transmitir a nuestros hijos.
Y no tienen derecho - por mas que digan - a hacerlo.
¡Dejad en paz a nuestros hijos!... partida de malnacidos.
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