Como parece que la primavera se está alargando, los alérgicos han salido a la calle a manifestarse.
Envueltos en camisetas blancas, con manitas blancas, e intenciones blancas, los alérgicos a la bandera nacional, al himno nacional, al Rey y a todo lo que represente España, han salido a pedir "dialogo".
No salieron a pedir dialogo cuando Puigdemont y los cuarenta ladrones estaban por fraccionar España y se negaban cualquier tipo de negociación... ahora, cuando el comportamiento de los cafres de las esteladas ha puesto de manifiesto que clase de basura son, cuando España entera ha visto como se las gastan los nazis de allá arriba, cuando media España sale a la calle a pedir unidad y a vitorear a las fuerzas de Orden Público, a pedir que se cumplan las leyes, los maniblancos piden dialogo y mediación... no importa el precio.
No quieren enfrentamientos.
Ellos son - básicamente - buenos, puros y virginales... sobre todo buenos, no como los fachas que dan vivas a España.
Esta chusma me da, si cabe, mas asco que los que llevan las esteladas... A los de las esteladas les ves venir, y sabes lo que quieren porque no disfrazan sus intenciones.
Los maniblancos de la camiseta hacen como que están por la paz, pero solo salen cuando los de las banderas españolas reaccionan ante tanto despropósito.
Los maniblancos son los de siempre: los podemitas de arcada y los pijoprogres que antes de portar una bandera de España se apuntan a lo que haga falta, por muy ridículo que sea... y luego se congratulan de su bondad y de su tolerancia, porque son buenos, virginales, puros... personal autorizado - en definitiva - a dar lecciones.
Como siempre, en España, hay una masa de imbéciles (creo que algunos incluso bienintencionados) que no saben estar donde hace falta, cuando hace falta... son los bondadosos maniblancos.
Disfrazan su miseria de bondad, sus prejuicios de civismo, su mala leche de buenas intenciones... son peor que los separatistas (a quienes apoyan, no nos engañemos) son los de la mano tonta, los que tras tirar la piedra, esconden sus maniblancas... los que señalan (siempre) a otro.
Ahora - ya ven ustedes - quieren dialogar... cuando España se partía a pedazos defendían del "derecho a decidir" (a decidir los suyos, los demás no).
Son unos blancos sacos de mierda.
Y se creen que no nos hemos dado cuenta.
sábado, 7 de octubre de 2017
viernes, 6 de octubre de 2017
Una cuestión de confianza
Con mucho, lo que peor llevo de todo este disparate que los impresentables de CUP, los resentidos "esquerrans" y los chorizos de CiU (3% o más) han montado, es la tibia respuesta del Gobierno de España.
Admito que mi juicio - seguramente - se ve condicionado por la natural falta de información que el ciudadano de a pie tiene sobre los temas "delicados" que, casi siempre, están sumidos en cierto misterio por la aplicación del "secreto necesario".
Pero con eso y todo, si es mamífero, de cuatro patas, rumiante y produce leche, las probabilidades de que estemos hablando de una vaca son elevadas.
No se que "as en la manga" tiene Mariano (si lo tiene)... pero - la verdad - no puedo apartar de mi la sensación de que está desbordado por las circunstancias.
Mariano Rajoy Brey no es tonto, adjetivo que si puede aplicarse a otros hermosos políticos, pero en estos casos, la inteligencia debe ir acompañada de cierta voluntad de intervención, de acción, de toma de decisiones... y en eso, nuestro sesteante presidente, no parece destacar especialmente.
Lo de ser un "maestro" en manejar "los tiempos" (como Cronos), ha llevado al PP - por ejemplo - a perder su mayoría absoluta (la mas grande que se ha conocido desde que se instauró este tinglado), a fraccionar su partido, a perder la lealtad de sus votantes... y a poder acudir unicamente al voto del miedo.
Tras salir el Rey de España a decir lo que se supone que tenía que haber dicho el Presidente del Gobierno, la respuesta de Rajoy es - cuando menos - sorprendente: "Hare lo que yo crea que es lo mejor para España, y lo haré cuando yo decida".
Don Mariano, usted no debe hacer "lo que usted crea", ha de hacer "lo que usted debe" hacer, es decir: "Cumplir y hacer cumplir la Constitución" y ya que estamos en ello, el resto de las leyes de nuestro frágil ordenamiento jurídico.
Y no debe hacerlo "cuando usted considere oportuno", debe hacerlo con diligencia, porque la justicia (aunque no estemos acostumbrados a ello) debe ejercerse con diligencia para que sea medianamente eficaz.
Yo no sé que pasa por su cabeza, que cálculos inconfesables le inducen a usted a no hacer nada, a que carajo (con perdón) está usted esperando para dar un puñetazo en la mesa, pero si sé (y cada vez lo tengo mas claro) que dejar que se pudra Cataluña no beneficiará al resto de España.
Se frotan las manos los que ven como las empresas escapan de CataDisney y los bancos mueven ficha hacia casillas mas confortables... pero a mi me dá en la nariz que, como nos enseña la historia, cuando estos "biznietos de puta" salgan por patas de España, lo harán para llevar una vida de multimillonario gracias a lo que ya han robado y están (a toda prisa) sacando de Cataluña.
Y esa tierra arrasada económicamente por los "patriotas catalanes" (únicos culpables de lo que está sucediendo) la tendremos que levantar otra vez (otra vez, maldita sea) los parias de allende el Ebro.
Usted estará muy tranquilo Don Mariano, usted sabrá lo que hace, pero le adelanto que "la confianza", mia y de muchos españoles, la está perdiendo por momentos.
Admito que mi juicio - seguramente - se ve condicionado por la natural falta de información que el ciudadano de a pie tiene sobre los temas "delicados" que, casi siempre, están sumidos en cierto misterio por la aplicación del "secreto necesario".
Pero con eso y todo, si es mamífero, de cuatro patas, rumiante y produce leche, las probabilidades de que estemos hablando de una vaca son elevadas.
No se que "as en la manga" tiene Mariano (si lo tiene)... pero - la verdad - no puedo apartar de mi la sensación de que está desbordado por las circunstancias.
Mariano Rajoy Brey no es tonto, adjetivo que si puede aplicarse a otros hermosos políticos, pero en estos casos, la inteligencia debe ir acompañada de cierta voluntad de intervención, de acción, de toma de decisiones... y en eso, nuestro sesteante presidente, no parece destacar especialmente.
Lo de ser un "maestro" en manejar "los tiempos" (como Cronos), ha llevado al PP - por ejemplo - a perder su mayoría absoluta (la mas grande que se ha conocido desde que se instauró este tinglado), a fraccionar su partido, a perder la lealtad de sus votantes... y a poder acudir unicamente al voto del miedo.
Tras salir el Rey de España a decir lo que se supone que tenía que haber dicho el Presidente del Gobierno, la respuesta de Rajoy es - cuando menos - sorprendente: "Hare lo que yo crea que es lo mejor para España, y lo haré cuando yo decida".
Don Mariano, usted no debe hacer "lo que usted crea", ha de hacer "lo que usted debe" hacer, es decir: "Cumplir y hacer cumplir la Constitución" y ya que estamos en ello, el resto de las leyes de nuestro frágil ordenamiento jurídico.
Y no debe hacerlo "cuando usted considere oportuno", debe hacerlo con diligencia, porque la justicia (aunque no estemos acostumbrados a ello) debe ejercerse con diligencia para que sea medianamente eficaz.
Yo no sé que pasa por su cabeza, que cálculos inconfesables le inducen a usted a no hacer nada, a que carajo (con perdón) está usted esperando para dar un puñetazo en la mesa, pero si sé (y cada vez lo tengo mas claro) que dejar que se pudra Cataluña no beneficiará al resto de España.
Se frotan las manos los que ven como las empresas escapan de CataDisney y los bancos mueven ficha hacia casillas mas confortables... pero a mi me dá en la nariz que, como nos enseña la historia, cuando estos "biznietos de puta" salgan por patas de España, lo harán para llevar una vida de multimillonario gracias a lo que ya han robado y están (a toda prisa) sacando de Cataluña.
Y esa tierra arrasada económicamente por los "patriotas catalanes" (únicos culpables de lo que está sucediendo) la tendremos que levantar otra vez (otra vez, maldita sea) los parias de allende el Ebro.
Usted estará muy tranquilo Don Mariano, usted sabrá lo que hace, pero le adelanto que "la confianza", mia y de muchos españoles, la está perdiendo por momentos.
miércoles, 4 de octubre de 2017
Cuando eramos libres
Hemos escuchado de labios de un venezolano aquella frase de “eramos libres y no lo sabíamos”. A día de hoy me acuerdo mucho de esa frase, porque quizá, en no mucho tiempo, repetiremos esta frase como una jaculatoria.
Lo digo, porque cuando era joven estudié que para ganar una batalla (o por extensión una guerra) era necesario que pudiesen materializar tres principios:
1) Voluntad de vencer. Sin la cual es imposible acometer cualquier batalla. Si un jefe no puede transmitir este deseo, es imposible obtener una victoria.
2) Capacidad de ejecución. Para hacer algo hay que saber como hacerlo, disponer de los medios y usarlos correctamente… y
3) Libertad de acción. El objetivo se alcanza cuando el enemigo no lo puede impedir. Conseguir la libertad de acción es prioritario. Es en definitiva, llevar la iniciativa.
A la luz de estos principios el análisis de lo que sucede en Cataluña es desesperanzador.
Se han cometido muchos errores, casi todos de omisión, y nuestro sesudo gobierno (por llamarlo algo) ha caído en la soberbia de pensar que el enemigo era insignificante.
No ha pasado por su cabeza el pensamiento de que estos “cuatro gatos” llevan cinco años preparando esto. Están organizados, fanatizados, bien dirigidos y tienen delante un enemigo que no puede hurtarles la libertad de acción.
¿No puede hurtársela?… quizá me he expresado mal: no QUIERE hurtársela.
En estas condiciones no hay batalla que se pueda ganar.
La balcanización que llevo, que llevamos, anunciando algunos agoreros desde hace más de quince años está llegando. De forma imparable.
Y llega en un mal momento o – quizá – porque estamos en un mal momento.
Llega cuando estos energúmenos se enfrentan al vacío… con la nada enfrente, su libertad de acción está asegurada.
No tiene solución pacífica.
No hay diálogo posible.
Vienen tiempos duros.
Eramos libres, y no lo sabíamos.
Lo digo, porque cuando era joven estudié que para ganar una batalla (o por extensión una guerra) era necesario que pudiesen materializar tres principios:
1) Voluntad de vencer. Sin la cual es imposible acometer cualquier batalla. Si un jefe no puede transmitir este deseo, es imposible obtener una victoria.
2) Capacidad de ejecución. Para hacer algo hay que saber como hacerlo, disponer de los medios y usarlos correctamente… y
3) Libertad de acción. El objetivo se alcanza cuando el enemigo no lo puede impedir. Conseguir la libertad de acción es prioritario. Es en definitiva, llevar la iniciativa.
A la luz de estos principios el análisis de lo que sucede en Cataluña es desesperanzador.
Se han cometido muchos errores, casi todos de omisión, y nuestro sesudo gobierno (por llamarlo algo) ha caído en la soberbia de pensar que el enemigo era insignificante.
No ha pasado por su cabeza el pensamiento de que estos “cuatro gatos” llevan cinco años preparando esto. Están organizados, fanatizados, bien dirigidos y tienen delante un enemigo que no puede hurtarles la libertad de acción.
¿No puede hurtársela?… quizá me he expresado mal: no QUIERE hurtársela.
En estas condiciones no hay batalla que se pueda ganar.
La balcanización que llevo, que llevamos, anunciando algunos agoreros desde hace más de quince años está llegando. De forma imparable.
Y llega en un mal momento o – quizá – porque estamos en un mal momento.
Llega cuando estos energúmenos se enfrentan al vacío… con la nada enfrente, su libertad de acción está asegurada.
No tiene solución pacífica.
No hay diálogo posible.
Vienen tiempos duros.
Eramos libres, y no lo sabíamos.
lunes, 2 de octubre de 2017
De tontos y cacerolas
Ahora resulta que robar en un supermercado, si lo haces de forma pacífica, no es delito.
Oponerse a la acción de la justicia impidiendo la actuación de la policía en el cumplimiento de sus obligaciones, es una figura contemplada en el código penal. Tiene matices, pero es un delito… si te opones con la fuerza es peor, pero no deja de ser un delito porque te opongas con flores y globos.
Vestir de “derecho democrático” la comisión de un delito es algo que sólo puede realizarse en un entorno donde la ignorancia y la estupidez (se puede ser ignorante pero no estúpido) se aderezan con grandes dosis de odio.
Me estoy refiriendo – como no – a mis paisanos. No todos mis paisanos, pero sí un número significativo de ellos.
Y no es verdad que el “Estado español” lleve “treinta años” machacando al pueblo catalán. Eso, simplemente, es mentira desde el momento en que las leyes que rigen en Cataluña son las mismas que rigen en Albacete. Yo – incluso – me atrevería a decir que es el “pueblo catalán” el que lleva machacando desde hace treinta años a los que no comulgan con su visión xenófoba, paleta y miserable de la sociedad.
¿Quiere un ejemplo?: multar a quien rotula su comercio en español o no dejar que un niño reciba educación (en España) en español. ¿Se puede ser más nazi?
El “Estado español” cometió un error enorme dándoles alas a los políticos catalanes en la creencia de que permitiéndoles el uso de ciertas prebendas, estos obrarían con lealtad hacia España. Quid pro Quo.
Pero yo – que he nacido y me he criado aquí – y cualquiera que tenga el menor conocimiento de cómo se las gastan en estas latitudes, sabíamos que el “Estado de las Autonomías” tenía posibilidades de funcionar en Extremadura o en Aragón, pero en Cataluña (o las vascongadas) no.
Ahora, a los tontos de la cacerola (dale a un tonto una cacerola y verás la que lía) les han dado su “revolución de juguete”, un sentido a sus vacías y estúpidas vidas, una “causa” por la que luchar… y así – los chorizos que llevan treinta años robando a dos manos del erario público mientras se esconden tras la senyera – han mandado este fin de semana a los corderillos a que cometan un delito en su nombre. La payasada del siglo vestida de legítima “insumisión”. La patochada de las urnas que ya traían los votos dentro antes de abrirse los “colegios electorales”, vestida de “referéndum”. Si no fuese para llorar, nos moriríamos de la risa.
No ha recibido Puigdemont ningún porrazo, ni Junqueras que yo sepa, ni el rufián de Rufián (paradigma de lo que por aquí crece hasta debajo de las setas) pueden lucir ni siquiera un orgulloso morado… ellos tomaban café en sus casas mientras contemplaban gozosos como las porras de la Policía y la Guardia Civil abollaban las cabezas de los “tontitos de la cacerola”.
Se habla de desproporción, pero no ha sido así… la realidad es otra.
Por este orden, el Gobierno de España primero y los Mossos de Escuadra después (a partir de ahora la policía de Otegui) han hecho una flagrante dejación de funciones cuando no (en el caso de la policía de Otegui) se han puesto a delinquir directamente.
Ahora hay que hacer una reflexión.
¿Es necesario cambiar el modelo territorial?... para mi es evidente. El Estado de las Autonomías sobra. Ha fracasado, nos ha arruinado y ahora amenaza con devorarnos.
Los tontos de la cacerola es otro tema a considerar.
¿Podemos ganar su afecto?, yo creo que no. El odio les incapacita. No pueden pensar.
El “sentimiento” (tan sobrevalorado en las blanditas sociedades occidentales) ha sustituido al raciocinio. Y eso los hace irrecuperables para la convivencia.
Esto se pone de manifiesto en la tozudez con que se oponen a escuchar una verdad que no desean oír: que no van a formar parte de la CEE, ni van a poder pagar sus pensiones, ni van a poder ver realizadas las promesas que los canallas que calientan sus débiles cerebros, han hecho para manipularlos en su beneficio (en su personal beneficio, no lo olvidemos).
Y como con los que no aceptan la razón no cabe el dialogo, la única opción posible es no hacerles caso y mantenerlos sometidos a la ley… la misma ley que los que no sufren paranoias ni se dejan engañar por encantadores de serpientes, acatan sin pegas.
Y hasta que los diferentes “Estados Españoles” no asuman que a estos irresponsables no hay que darles ni agua, seguirá existiendo “un problema”. Especial mención merecen los de la escuela zapateril (el padre de todos los tontos) que piensan que dándole pimientos a los que quieren tomates, se pueden satisfacer sus demandas.
Creo además que, tanto si se separan como si no, en un plazo de veinte años, la catalanidad de los catalanes será el menor de los problemas de Cataluña. Hay un verdadero problema en el horizonte, un horizonte tapado por los árboles del bosque, las banderitas cubanas y las soflamas independentistas… ¿Saben ya los tontos de la cacerola hacia donde queda la Meca?
Oponerse a la acción de la justicia impidiendo la actuación de la policía en el cumplimiento de sus obligaciones, es una figura contemplada en el código penal. Tiene matices, pero es un delito… si te opones con la fuerza es peor, pero no deja de ser un delito porque te opongas con flores y globos.
Vestir de “derecho democrático” la comisión de un delito es algo que sólo puede realizarse en un entorno donde la ignorancia y la estupidez (se puede ser ignorante pero no estúpido) se aderezan con grandes dosis de odio.
Me estoy refiriendo – como no – a mis paisanos. No todos mis paisanos, pero sí un número significativo de ellos.
Y no es verdad que el “Estado español” lleve “treinta años” machacando al pueblo catalán. Eso, simplemente, es mentira desde el momento en que las leyes que rigen en Cataluña son las mismas que rigen en Albacete. Yo – incluso – me atrevería a decir que es el “pueblo catalán” el que lleva machacando desde hace treinta años a los que no comulgan con su visión xenófoba, paleta y miserable de la sociedad.
¿Quiere un ejemplo?: multar a quien rotula su comercio en español o no dejar que un niño reciba educación (en España) en español. ¿Se puede ser más nazi?
El “Estado español” cometió un error enorme dándoles alas a los políticos catalanes en la creencia de que permitiéndoles el uso de ciertas prebendas, estos obrarían con lealtad hacia España. Quid pro Quo.
Pero yo – que he nacido y me he criado aquí – y cualquiera que tenga el menor conocimiento de cómo se las gastan en estas latitudes, sabíamos que el “Estado de las Autonomías” tenía posibilidades de funcionar en Extremadura o en Aragón, pero en Cataluña (o las vascongadas) no.
Ahora, a los tontos de la cacerola (dale a un tonto una cacerola y verás la que lía) les han dado su “revolución de juguete”, un sentido a sus vacías y estúpidas vidas, una “causa” por la que luchar… y así – los chorizos que llevan treinta años robando a dos manos del erario público mientras se esconden tras la senyera – han mandado este fin de semana a los corderillos a que cometan un delito en su nombre. La payasada del siglo vestida de legítima “insumisión”. La patochada de las urnas que ya traían los votos dentro antes de abrirse los “colegios electorales”, vestida de “referéndum”. Si no fuese para llorar, nos moriríamos de la risa.
No ha recibido Puigdemont ningún porrazo, ni Junqueras que yo sepa, ni el rufián de Rufián (paradigma de lo que por aquí crece hasta debajo de las setas) pueden lucir ni siquiera un orgulloso morado… ellos tomaban café en sus casas mientras contemplaban gozosos como las porras de la Policía y la Guardia Civil abollaban las cabezas de los “tontitos de la cacerola”.
Se habla de desproporción, pero no ha sido así… la realidad es otra.
Por este orden, el Gobierno de España primero y los Mossos de Escuadra después (a partir de ahora la policía de Otegui) han hecho una flagrante dejación de funciones cuando no (en el caso de la policía de Otegui) se han puesto a delinquir directamente.
Ahora hay que hacer una reflexión.
¿Es necesario cambiar el modelo territorial?... para mi es evidente. El Estado de las Autonomías sobra. Ha fracasado, nos ha arruinado y ahora amenaza con devorarnos.
Los tontos de la cacerola es otro tema a considerar.
¿Podemos ganar su afecto?, yo creo que no. El odio les incapacita. No pueden pensar.
El “sentimiento” (tan sobrevalorado en las blanditas sociedades occidentales) ha sustituido al raciocinio. Y eso los hace irrecuperables para la convivencia.
Esto se pone de manifiesto en la tozudez con que se oponen a escuchar una verdad que no desean oír: que no van a formar parte de la CEE, ni van a poder pagar sus pensiones, ni van a poder ver realizadas las promesas que los canallas que calientan sus débiles cerebros, han hecho para manipularlos en su beneficio (en su personal beneficio, no lo olvidemos).
Y como con los que no aceptan la razón no cabe el dialogo, la única opción posible es no hacerles caso y mantenerlos sometidos a la ley… la misma ley que los que no sufren paranoias ni se dejan engañar por encantadores de serpientes, acatan sin pegas.
Y hasta que los diferentes “Estados Españoles” no asuman que a estos irresponsables no hay que darles ni agua, seguirá existiendo “un problema”. Especial mención merecen los de la escuela zapateril (el padre de todos los tontos) que piensan que dándole pimientos a los que quieren tomates, se pueden satisfacer sus demandas.
Creo además que, tanto si se separan como si no, en un plazo de veinte años, la catalanidad de los catalanes será el menor de los problemas de Cataluña. Hay un verdadero problema en el horizonte, un horizonte tapado por los árboles del bosque, las banderitas cubanas y las soflamas independentistas… ¿Saben ya los tontos de la cacerola hacia donde queda la Meca?
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