miércoles, 7 de abril de 2010

Don Alfonso



Este ser vivo de la especie humana que se ha escaqueado – gracias a Dios y a que sus padres son personas decentes - de la ley Aido, es mi sobrino-nieto.
Se va a llamar Alfonso, que es un nombre estupendo y lo llevaban reyes con fama de sabios… bueno, a partir del XI no, pero eso no le quita al nombre ni pizca de belleza.
Yo le quiero dedicar un breve poema que he plagiado aprovechando que es tarde y los de la SGAE están dormidos… dice asi:

Españolito que vienes al mundo
Te guarde Dios
,
Si te pilla Zapatero
Te robará hasta el dolor.

Bienvenido Alfonsito… con los padres que tienes no te queda más remedio que convertirte en un hombre de bien.
Y que yo lo vea.

El cochelétrico

La ultima gansada (espero) de nuestro gobierno es gastarse un dineral en apoyar el coche eléctrico.
Afortunadamente no le ha dado por repartir calzoncillos “boxer” o regalar suricatos del Kalahari… pero denle ustedes tiempo y no pierdan la esperanza.
Porque cuando a un mono se le da una pistola es lo que pasa… y a este simio le hemos dado nuestros impuestos.
Yo no estoy mal ubicado en la sociedad.
Pertenezco a la sufrida y pagana (de pagar) clase media.
No ceno langosta a diario pero no me falta el pan… y les aseguro que – ni con la ayuda del gobierno – estoy en condiciones de comprarme un coche eléctrico.
Tampoco me parece serio que se invierta en estas cosas cuando los garbanzos escasean y la cifra de parados empieza a acercarse al número de personas que irán a votar en los próximos comicios.
Pero Jose Luis va a lo suyo que – dicho sea de paso – nada tiene que ver con lo nuestro.
Yo sospecho (por mi natural malévolo) que detrás de esta tancretada cantinflesca se esconde la intención de apretarse unos cuantos convolutos, de gurtelear un poco, de filesear por soleares… y digo esto por tres razones:
  1. Porque lo de apoyar al coche eléctrico es una gilipollez (con perdón) que maldita falta hace
  2. Porque el “apoyo” es con mi dinero (y el suyo)
  3. Porque sale carísimo.
Y cuando una cosa no tiene demanda social, sale carisima y sale del erario público es una socialistada como la copa de un pino.
¿O no?

domingo, 4 de abril de 2010

Derechos de autor

“The Girl with the Dragon Tattoo” es el primer libro de una trilogía que ha arrasado literalmente las librerías españolas en el año 2009. La versión española de este libro llevaba por título “Los hombres que no amaban a las mujeres” (no me pregunten, cosas de los traductores) y su adquisición supuso, para mi, un desembolso de casi treinta euros.
El librero (noble oficio donde los haya) se llevó un porcentaje de esos treinta euros, la distribuidora otro tanto y la parte del león se la llevó, como era de esperar, la editorial… el autor (o quien gestione sus derechos, pues Larsson, desgraciadamente, está muerto) recibió alrededor de un siete por ciento de mis treinta euros.
Haciendo numeritos con una calculadora, podemos afirmar que el autor percibió de mi pecunio la cantidad de 2 euros y 10 céntimos.
Hoy, dando una vuelta por Amazon he visto la versión digital de ese mismo libro a 5 dólares y 73 centavos… al cambio 4 euros con 25 céntimos.
Cierto es que para poder disfrutar de Larsson en ese formato hay que tener un aparatito que se llama Kindle y que todavía no está muy difundido, pero creo que no me pillo los dedos si afirmo que en un futuro no muy lejano las maquinitas tipo “kindle” nos serán tan familiares como lo es ahora el teléfono móvil.
Disponer de un kindle, o un sucedaneo de kindle, me reportará la ventaja de poder adquirir el libro en cuanto salga… a un precio muy razonable. ¿No pagaría usted 4 euros con 25 por un Best Seller cuando el billete de autobús le cuesta 2 con 20?
Pero esto no es lo mejor… lo mejor viene ahora.
Amazón paga al autor del libro el 70 por ciento (si, lo han leído bien) del total por cada venta.
De este modo, cuando los herederos de Larsson hacen una venta a través de Amazón, reciben tres euros, es decir, un euro más que con las ediciones en papel.
No parece mucho pero… ¿Cómo venderá Larsson mas libros, a 30 o a 5 euros?
Y, consideraciones económicas aparte, centrándonos en el deseo que tiene cualquiera que escribe en llegar a una gran cantidad de lectores… ¿Se llega a mas lectores a 30 o a 5 euros?
La industria editorial tiene que cambiar el “chip”… por el bien del autor y del lector.
Y a la SGAE que le den por la retambufa.

viernes, 2 de abril de 2010

La tienen de cemento

La izquierda progre (que es la única que conozco) cuya paternidad podemos encontrar en esa peste que asoló la humanidad durante el siglo XX, tiene muy poca capacidad de autocrítica.
Ellos no piden perdón por haberle hecho al mundo cien millones de muertos a cuenta de sus fracasadas revoluciones… y eso que algunas, como la cubana, están todavía a falta de inventario.
Ellos, que tras la caída del muro de Berlín se tenían que haber reconvertido al “yo no tuve que ver nada con esto”, lejos de reconocer con humildad que la pata la metieron hasta el corvejón, siguen en sus trece.
No reconocen un solo error, pero exigen a los demás que reconozcan los suyos.
En la tradición cristiana el reconocimiento del error y el propósito de la enmienda es un atenuante, pero para los hijos de Stalin no es así. Para ellos reconocer públicamente errores es un arma que el humillado pone en manos del juzgador… por eso no piden perdón así los maten.
Lo mas gracioso de todo esto es que una ideología que no tiene por donde cogerla, pasada de fecha como la leche cortada, culpable de innumerables crímenes, que sigue siendo la justificación de la existencia de grupos terroristas, tiene – no se lo pierdan – hasta buena prensa.
A cuenta de los casos de pederastia en el seno de la iglesia, la maquinaria estercolera de la progresía española, se ha volcado en una cruzada de acoso y derribo que tiene por finalidad que usted y yo les pidamos perdón por ir a misa.
Meten en un mismo saco al padre Murphy, al Papa y al párroco de su pueblo… porque las incontables cosas buenas que hace la Iglesia no tienen valor, no son dignas de reconocimiento.
No pienso defender a un sacerdote que traiciona a Dios de esa manera… pero de ahí a asumir las tesis de aquellos que por vergüenza torera, y por los crímenes que han cometido contra la humanidad en los últimos cien años, deberían permanecer silentes y ocultos, media un abismo.
Cuando Santiago Carrillo, ultimo genocida vivo, amigo de las Elena Valenciano, de las Maria Antonia Iglesias, de las Maruja Torres de la vida y de toda la escoria mediática que vierte su veneno a diario sobre la gente de bien, pida perdón por sus crímenes, empezaremos a hablar de culpabilidades.
Hasta entonces, métanse sus injurias por donde les quepan.