miércoles, 28 de agosto de 2019

Ad astra, per aspera

Aquellos bravos hombres
de ácida mirada,
de rostro endurecido,
de encanecida barba,
llevaron a mis ojos
la luz que yo buscaba.

Que viven en silencio
y cumplen su palabra,
pidiendo por sudario
bandera roja y gualda,
llevaron a mi pecho
la fe que le faltaba.

Enjutos y flexibles
son parcos en palabras...
no gustan de discursos,
sus hechos los avalan,
no hay gloria para ellos
pues todo es por su Patria.

Acércate a esos hombres,
observa, escucha y calla...
quizá si tienes dentro
aquello que hace falta,
se afilará tu rostro,
se tensará tu alma...

y entenderás entonces
porqué sirviendo a España
se sigue ese camino
estrecho y espinoso
que lleva a las estrellas
que guardan a tu Patria.


jmdspr (2019)

lunes, 26 de agosto de 2019

Requiescat in pace...

Et lux perpetua luceat ei.
Esta misma mañana un comandante del Ejército del Aire, pilotando un C-101 (el avión de la patrulla acrobática "Águila") se ha estrellado contra el mar falleciendo en el accidente.
Descanse en Paz.
Los accidentes mortales no son ajenos a las Fuerzas Armadas, dado que el día a día de un soldado está sujeto a actividades peligrosas que, frecuentemente, se desarrollan con armas.
El comandante ha muerto en acto de servicio, cumpliendo con su deber... vaya para él mi respeto y admiración.
¡Que Dios lo acoja en su seno!.
Me llega - al respecto - un tweet de Cristina Seguí en el que rinde homenaje al comandante fallecido... agradezco el gesto, es de bien nacidos y demuestra un nivel de empatía poco común entre nuestros periodistas.
Lo que sigue al tweet no es para alegrarse.
Entre las respuestas, generalmente buenas, se descuelgan los malnacidos de Internet con sus sacos de mierda.
Demuestran, con sus comentarios, la clase de alimañas que son... unos pobres desgraciados tarados por un odio irracional, que aprovechan el relativo anonimato que les proporciona Internet para mostrarnos la miseria de su alma a voz en grito.
Entiendo que se critique a un político por unas declaraciones o por sus actos, a veces es difícil hacerlo con serenidad, puedo entender un calentón en una discusión... pero cebarse con un soldado caído demuestra poseer un nivel de bajeza moral de dimensiones bíblicas.
Desgraciadamente, en España, este tipo de anormales son significativamente numerosos.
Militan en cualquier organización que les permita expulsar la bilis que les corroe... son incapaces de entender el mundo que les rodea porque no tienen la formación intelectual necesaria (ni la quieren adquirir), culpan a todo el mundo de encontrarse en la pocilga en la que se han metido ellos solitos, inasequibles a la autocrítica, rabiosos con el mundo, vierten su cieno contra todo aquel que les recuerda lo triste que es su miserable existencia, la oquedad onerosa de sus almas, la palpable simpleza de sus cerebros...
A estos odiadores sin oficio me los cruzo siempre en el camino.
Son los que me dicen como debo hablar, lo que tengo que pensar, los que se ríen de mis creencias, los que me insultan y me acusan de vivir en las cavernas...
Constituyen una corriente contra la que hay que nadar.
Y cada vez que me cruzo con uno de ellos me acuerdo de lo que decía San Francisco de Sales: "Si en tu camino no te vas cruzando con el demonio, es porque llevas su misma dirección".
Ladran, luego cabalgamos.
Comandante Marín, gracias por servir a España hasta las últimas consecuencias.
Que el Señor le permita volar en el cielo de los justos.

jueves, 22 de agosto de 2019

ONG

Cuando hablamos de ONG, nos viene a la cabeza un grupo de entregados altruistas que - como hermanos hospitalarios - dedican sus vidas al servicio de buenas causas.
Habrá - no lo niego - grandes personas que se dejen llevar por su buen corazón y entreguen parte de su tiempo a la consecución de hermosos y muy solidarios objetivos, pero en su mayoría, las ONG son, simplemente, negocios, medios de vida.
Voy a quitar del saco a las ONGs religiosas porque ya existían mucho antes de que apareciesen las ONGs... se les llamaba misioneros y datan de hace unos cuantos siglos... además, Cáritas, Manos unidas, Ayuda a la Iglesia necesitada y las demás que me vienen a la cabeza, carecen de estructura administrativa que mantener, pues usan la ya existente en la Iglesia.
Las demás ONG, deben mantener costosas estructuras, dirigentes, empleados, flotas de coches... exactamente igual que cualquier otra empresa.
El negocio de las ONG consiste en recaudar dinero entre la gente de a pie y subvenciones gubernamentales... una parte nada despreciable de ese dinero se va a mantener la estructura de la propia ONG, los sueldos de sus empleados, las relaciones, marketing, etcétera.
Y una parte residual (mas o menos grande dependiendo de la ONG), se destina a las causas que les permiten recaudar el dinero.
Cuando vienen mal dadas, los oenegeros salen por piernas de los sitios... porque una cosa es ser solidario y otra entregar la vida por los semejantes, cosa que si hacen - mire usted por donde - muchos misioneros de la tan denostada Iglesia Católica.
Y no me lo estoy inventando, cuando usted quiera ponemos cifras sobre la mesa.
Bajo la apariencia legal de ONG se esconden muchas veces (mas de las deseables) sistemas logísticos de grupos terroristas. No hace mucho, en un puerto de levante, se incautó un contenedor de ropa usada que había recogido una ONG para mandarla a Marruecos. Se incautó el contenedor porque entre la ropa usada había un arsenal de armas ligeras y su correspondiente munición.
Otras blanquean dinero y otras obedecen a Soros y la plutocracia globalista...
Las hemos tenido que - con el apoyo de los lobbies LGTB - se dedicaban al tráfico de niños (con escándalos de pederastia incluidos). Como era la cosa que hasta la ONU (pozo de todas las corrupciones políticas) ha tenido que excluirlas del listado de ONGs.
Y luego están las buenas, pero son muchas menos de las deseables.
E incluso entre las buenas, de cuando en cuando, se destapa algún escándalo relacionado con la distribución del dinero...
Entre el "Open Arms" y el "Acuarius", en toda su vida, habrán recogido el 5% de inmigrantes que ha rescatado Salvamento Marítimo en España (quizá menos) y desde luego, ni el 0,5% de los que ha acabado atendiendo Cáritas después de que el político de turno se apuntase el tanto solidario para después deshacerse de los bichos de mala manera... y si, hablo del Acuarius, de Pedro Falconetti y sus secuaces de un sólo telediario.
Luego está lo de los refugiados.
No es verdad que todo lo que viene a Europa son refugiados... de eso nada.
Entre los escasos refugiados que lo son, y entiéndase como refugiado el que ha sido obligado a abandonar su Patria bajo amenaza real de muerte, se cuela toda clase de inmigración... y alguna - ademas - francamente indeseable.
Entre la inmigración indeseable está la que no solo viene a lucrarse con nuestras ayudas sino que además se establece para minar nuestra sociedad... y no se escandalicen, se llama "yihad" y es tan cierta como que el sol sale por las mañanas. De hecho, en la migración masiva que vino de Siria, la mayor parte eran argelinos y marroquíes, un numero significativo eran hombres en edad de combatir y no venían a que los acogiese quien fuera, querían ir a países concretos.
De modo que tal vez deberíamos ir pensando en abandonar toda esa basura multicultural, simplona y buenista bajo la que nos están metiendo, uno detrás de otro, goles por la escuadra.
Y empezar a fiscalizar ONGs para retirar ayudas a las que no las merezcan.
Darle trabajo a los inspectores de hacienda en esta línea, permitiría, además, que dejasen respirar a los autónomos... y se ahorraría mucho mas dinero que machacando a los que ponen una peluquería o una tienda de bolsos.
Y si acabásemos con la competencia de los manteros ya ni les cuento.

domingo, 18 de agosto de 2019

Paranoia

El problema de ser víctima, es que necesariamente tiene que existir un verdugo.
Y no estoy hablando de aquellos que han sufrido atentados o han sido objeto de delitos, hablo de los que padecen - o mejor dicho - disfrutan de un acusado sentimiento de víctima sin serlo.
A estos se les denomina victimistas, y a la actitud que asumen, victimismo.
Varias cosas diferencian a la víctima del victimista.
La primera es que la víctima lo es por un breve espacio de tiempo, el victimista lo es toda su vida... y eso se debe a que la víctima siente un deseo enorme por abandonar esa situación, mientras que el victimista, se encuentra muy a gusto sumido en ella.
La segunda es que mientras en la víctima el verdugo es un ente real, en el victimismo, el ente es imaginario.
La realidad marca la diferencia entre la víctima y el victimista.
El victimista disfruta del confort que produce sentir que la culpa de todos sus males se encuentra en algo o alguien externo... nada es mas placentero que poder echar la culpa de nuestras debilidades a cualquier cosa ajena a nosotros.
Es una suerte de fatalismo que justifica cualquier estupidez que hagamos.
Para mantenerse dentro de la zona de confort del victimismo, el individuo aquejado de este mal entra en una paranoia justificativa. Cualquier evento que suceda a su alrededor es contemplado bajo el prisma de la ofensa, de la vejación, del insulto... aunque sea evidente, inmensamente evidente, que la realidad no le da la razón.
España sufre, con el colectivo nazionalista, una auténtica epidemia de victimismo.
Y no es de ahora, yo - que me he criado en Barcelona - lo he vivido desde que era muy pequeño.
Cuando el victimista cruza el Rubicón de la realidad se sumerge en una frustración global.
La primera frustración a la que se enfrenta es que el discurso de victima que antaño despertaba simpatías en su entorno, empieza a ser contemplado como lo que es, una paranoia injustificada.
La frustración conduce primero a la mala educación y después a la violencia, porque como la tozuda realidad no cambia a gusto del demente, el enemigo va diversificándose... así, ese vecino con el que se mantenía una relación cordial, empieza a ser un enemigo; el hermano o sobrino que no te da la razón, enemigo; el juez que no aplica la ley como a ti te gusta, enemigo...
O estás conmigo, o estas contra mi.
En España, además, se da la circunstancia de que en las zonas de epidemia hay un colectivo de incendiarios subvencionados - precisamente - por quienes deberían impedir la proliferación de orates.
En manos de la izquierda, las televisiones nazionalistas alimentan sistemáticamente la fractura social sin que desde el "gobierno central" (enemigo imaginario por excelencia) se haga nada al respecto.
Y supongo que convendrá usted conmigo en que el mantenimiento prolongado de esta situación, no puede conducir a nada bueno.
Y la primera medida (que empieza a ser urgente) es dejar de subvencionar al enemigo y a sus medios de comunicación.
Pagar a alguien para que te haga daño no tiene sentido... y no es ni democrático ni racional por mucho que la izquierda troglodita lo asocie a la Libertad de Expresión.
Si dejamos de echar gasolina a los paranoicos las aguas se irán amansando.
Quizá consigamos - con el paso del tiempo - que cuando el Rey de España visite Gerona, la masa nazionalista ya zombificada no se cabree tanto por considerarlo "una ofensa". (sic)
Como beneficio adicional, a los Pujol, Mas, Torra, Puigdeont, Rufianes y Cuperos se les acabará el lucrativo negocio.
El muy lucrativo negocio de ordeñar paranoicos y extorsionar a idiotas.