sábado, 3 de diciembre de 2016

Fernando "el boicoteado"

Ese director de cine que dice que no se ha sentido español “ni un minuto de su vida” está ahora muy asombrado de que su última película esté siendo un fracaso comercial, y anda llorando de tele en tele – en los programas canallas de las cadenas progres – diciendo que “los fachas” le han hecho un boicot.
Yo no tengo noticia de que haya habido manifestaciones delante de las salas de cine, escraches o piquetes violentos impidiendo que la gente vaya a ver la película… si “los fachas” le han boicoteado, ha sido tan discretamente que no nos hemos enterado.
Es cierto que en “las redes sociales” lo han puesto “a escurrir”, pero “las redes sociales” son así.
Si tu cuando vas a recoger un premio que te dan los españoles te dedicas a menospreciarlos mientras recoges “la pasta”, lo normal es que algunos españoles se mosqueen contigo. ¿o no?
Y si se mosquean contigo, pudiera pasar que dejasen de sentir la necesidad de ver tus películas, y –ya que estamos – poner algunos comentarios en esas “redes sociales” donde cada uno dice lo que le pasa por cabeza (generalmente sin meditarlo demasiado).
Lo que está claro es que Fernandito, antes que admitir que su muy subvencionada película es una birria (algo que su evidente soberbia le impide aceptar), recurrirá a todo tipo de justificaciones “conspiranoicas” y explicaciones esotéricas.
Y lo que pasa es que tu película, Fernando, es “más de lo mismo”.
Es otra arroba más de la misma basura con la que el “cine español” – subvención tras subvención – apesta nuestras salas de cine... y esa es la causa – lo admitas o no - de que la gente no vaya a verla.
Si no me equivoco “Los últimos de Filipinas” pasará por calvario similar… y no será porque tenga malos actores, será – casi seguro – porque el guión es la misma basura de siempre. Porque en vuestras manos de señoritos resentidos, de pijoprogres de todo a cien, cualquier cosa de la que pudiera enorgullecerse un español se convierte en un cubo de inmundicias.
Pero no te preocupes Fernandito… no te faltará una nueva subvención para que hagas otra basurita de esas que será – nuevamente – un fracaso… y lo será – una vez más – porque “los fachas” te boicotean.
Porque a la vista está que en España “los fachas” son muchísimos y tiene mucho predicamento.
Por eso estamos donde estamos.

sábado, 26 de noviembre de 2016

Un minutito de silencio

Me he levantado esta mañana oyendo por la radio la noticia de la muerte de Fidel Castro.

Fidel se sublevó para evitar que Cuba fuera "el burdel de América" (de los USA) y, a la postre, consiguió - después de echar de Cuba a cientos de miles de cubanos y asesinar a otros tantos (aún estamos faltos de inventario), que Cuba fuese el burdel de Europa.

Si bien la prostitución está perseguida en Cuba (como la homosexualidad), lo cierto es que no resulta difícil encontrar testimonios de turistas que viajaban a la isla para satisfacer sus instintos a un precio irrisorio. Cosas de la miseria.

Fidel, además, llenó durante años de "asesores" el cinturón africano. Anduvo "moviendo la caja de los ratones" en la Guerra Fría y recibió del Comunismo Soviético mas rancio toda clase de subvenciones y parabienes.

Como buen dictador de izquierdas muere multimillonario (el y su abundante familia) dejando tras de sí un país en ruinas que - lentamente - tendrá que ir superando en las próximas décadas  la maldición de haber pertenecido a la empobrecedora órbita marxista.

Ahora, los que no quisieron guardar un minutito de silencio por la muerte de Rita Barberá, harán toda clase de aspavientos para manifestar su adhesión al criminal recién fallecido.

Que Dios le perdone el mal que hizo... yo sé de mucha gente que - lejos de su Patria - hoy brindará por la muerte del ultimo (esperemos) dictador comunista del planeta.

viernes, 25 de noviembre de 2016

Haters

Los sajones tienen un término para designar a esos individuos que parece que se han desayunado con un litro de vinagre.
Los “haters”, que podríamos traducir como “odiadores”, son esos individuos cuya actitud ante la vida es de abierta beligerancia. Odian aquello que odian de una forma visceral y lo demás lo contemplan con cinismo, envidia o escepticismo… son, como decía mi abuela “la alegría de la huerta”.
El hecho de que el odio es el sentimiento mas deplorable que puede albergar un ser humano, convierte al hater - sin lugar a dudas - el escalón mas bajo de la humanidad.
Esta incapacidad de mostrar empatía del hater, suele ir acompañada de una insuficiencia intelectual grave. Normalmente los haters tienen una formación mas que deficiente en muchas materias, siendo la Historia la disciplina que menos dominan.
Los haters son el principal cliente de los populismos.
Dotados de una predisposición a canalizar sus frustraciones mediante la transferencia de culpa, siempre encuentran un responsable de su propia incapacidad. A veces es "el Capital” o “los ricos”, otras veces “la Casta”, en ocasiones “la Iglesia” o “los españoles” (excusa muy popular en Latinoamérica para evitar un análisis serio acerca de las causas que convierten a una Nación normal en un Estado fallido), etc
Se da mucho entre esa juventud “incontratable” que prefiere romper escaparates a hincar los codos para labrarse un futuro mas o menos digno.
Hoy, con el fallecimiento de Rita Barberá, nos hemos dado un baño de “haters”.
Internet, convertida en el basurero universal sobre el que retozan estos individuos, nos ha dado una muestra onerosa de la miseria que esconde el alma de algunos tarados.
Pero con eso y con todo, lo mas pasmoso es que el fenómeno “hater” haya entrado en las Instituciones. Esas entelequias que - según dicen - tienen como finalidad representar a nuestra sociedad.
El espectáculo de la izquierda radical (por ponerle un adjetivo) frente a la solicitud de un minuto de silencio por el fallecimiento de un “compañero de trabajo” que - les guste o no - ocupaba su puesto por los votos de la “gente”, no solo ha sido lamentable, sino que además a puesto en relieve la materia de la que están hechos estos miserables.
Lo cortés, dice el refrán, no quita lo valiente… pero aquí - en este colectivo - solo encontramos maleducados y cobardes.

domingo, 2 de octubre de 2016

El fin del bipartidismo

Una cosa es lo que ha pasado y otra lo que parece que ha pasado.
Pedro Sánchez, el empecinado, “stonewall” Sánchez (con el perdón de T. J. Jackson por la comparación), ha sido invitado a abandonar la dirección del PSOE.
En cualquier país que no estuviese compuesto por españoles, Pedrito el derrotado (dos veces) habría dimitido tras las segundas (e innecesarias) elecciones, ahorrándole a España el bochornoso espectáculo y al PSOE la fiesta de navajazos.
Cree la militancia que tras el movimiento de “los Barones” se esconde la intención de darle el gobierno al PP… y creo que se equivocan.
La realidad ha sido, según los hechos, que debido a su progresiva radicalización, el PSOE caminaba hacia su extinción… pues una cosa es el militante y otra el votante.
De esto se han dado cuenta “los Barones” que veían peligrar sus poltronas y sus cuotas de poder, observando como se pelaban las barbas de sus vecinos.
No ha sido pues el deseo de “dar gobernabilidad” lo que ha movido al ala “conservadora”, ha sido el instinto de supervivencia.
Dicho de otro modo, no lo han echado para que gobierne Rajoy, lo han echado para que no los fagocite Podemos.
Prueba del interés que tenía Pablo Iglesias (mucho mas sibilino que el guaperas) en la permanencia de Sánchez como Secretario General del PSOE es que le ha faltado tiempo para mandar militantes a Ferraz en apoyo del “no es no”.
Porque como decía Maquiavelo, la felicidad del príncipe es que en el estado contiguo gobierne un idiota (traducción libre del que suscribe)… y el “estado contiguo” de Podemos es el PSOE, que es, además, el único caladero de votos que le queda.
Entre las falacias que hemos tenido que escuchar en boca de “la nueva política” brilla con luz propia esa de que en España se había acabado con el “bipardismo”, dando a entender que se abría una nueva era de concordia, pactos y regeneración... y ya hemos visto en que consiste el fin del bipartidismo: por un lado el PP y por otro lado los demás.
Carlistas e Isabelinos, Conservadores y Liberales, Patriotas y Afrancesados, Monárquicos y Republicanos… el español es genéticamente bipartidista y por mucho que lo vistan de limpio, el patán que llevamos dentro acaba siempre saliendo a relucir.
Viene esta reflexión a colación de ese razonamiento tan difundido por la izquierda según el cual “el pueblo” (o sea ellos) es mayoría frente a los “corruptos” (los que no son ellos) pero que por alguna extraña razón, los “corruptos” acaban siempre gobernando. La aritmética que les ha beneficiado durante la mayor parte de la democracia, deja de ser válida en el momento en que deja de beneficiarles.
El truco está en considerar que el voto del PACMA, de la CUP, de MAREAS o de esa asociación tramposa de partidillos que es PODEMOS, es el mismo “en esencia” que el que emite el votante del PSOE… cuando lo único que une a todos esos partidillos (muchos de los cuales no pasarían el filtro d´hont) es el odio irracional a la derecha y la firme determinación de evitar que gobierne (¿podríamos llamar a esto bipartidismo?).
Los partidos de la izquierda no coinciden en sus planteamientos, sus programas, sus intenciones ni sus votantes, pero a efectos de gobernar, son lo mismo.
De este modo el partido que con un único programa y un votante claramente identificable ha sacado 135 escaños, no está “legitimado” para gobernar, mientras que Pedro Sánchez con un único programa, un votante claramente identificable y 85 diputados, por lo visto, si está “legitimado” para gobernar… como diría un valenciano: de traca.
No simpatizo con Mariano, pero me molesta ver en la izquierda española aflorar un rechazo a este juego democrático “que nos hemos dado”, eso sí, únicamente cuando pierden las elecciones.
Y me asombra que al referirse a los votantes del PP hablen de “corruptos” aquellos que suman entre partidos, gobiernos y sindicatos casos de corrupción para parar un tren de mercancías.
Pero ya se sabe, la izquierda, haga lo que haga, estará bien hecho.