sábado, 13 de febrero de 2010

Izquierda y terrorismo

Uno de los temas para los que estoy más “sensibilizado” (como dicen los cursis) es el del terrorismo.
Esta lacra que padecemos en España desde que tengo uso de razón, parece haberse convertido en un problema endémico.
Por supuesto, cuando hablo de terrorismo me estoy refiriendo a ETA y GRAPO, porque terrorismo islámico en España – gracias a Dios – no ha habido nunca por mas que se empeñe la progresía en convencernos de los contrario… algo parecido sucede con el “terrorismo de ultraderecha”, que por mas que lo busco no doy con él.
El terrorismo en España es de izquierdas, única y exclusivamente de izquierdas… y goza de la simpatía ideológica de la zarrapastra y la progresía, siempre dispuestas a apoyar a quien comparta su enfermiza devoción por Carlos Marx y los asesinos de masas que le sucedieron.
ETA, GRAPO, Llamazares, Carod Rovira y Zapatero tienen algo en común: son marxistas… y comparten una visión del mundo en la que los que no son como ellos, no tienen cabida.
Así ZetaPé, que tanto empeño puso en negociar una salida “honrosa” para ETA, no quiere ni oír hablar de los ciudadanos que sufrieron los desmanes de esa caterva de asesinos.
Para demostrar su desprecio por las víctimas del terrorismo, además de no asistir a acto alguno, recortar la financiación de las asociaciones de victimas calificables de decentes (suponemos que para enriquecer a Pilar Bardem y su sindicato de la ceja), llamar a Otegui “hombre de paz”, definir como “accidente” a lo que pasó en la T4, permitir que se cierrase en falso el macrojuicio del 11M y otras menudencias, rebuscó en las cloacas hasta encontrar a un hermano masón, de esos que pierden aceite, que sirviese para machacar a las asociaciones de víctimas… y no pudo elegir mejor, porque nombró “Alto Comisionado” a un hombre bajito, malo, sectario hasta la médula y – para nuestro mal - bastante listo.
El señor Barba, responsable entre otros de la basura de Constitución que tenemos, se aplicó con entusiasmo a destruir cualquier intento de que se hiciese justicia a las víctimas, sobre todo, a las del 11M… misión adecuada para un ser humano científicamente comprobado que inició su trayectoria profesional como abogado de etarras.
Pero hay mas… en el ocaso de la tan negada “negociación”, supimos que mientras ZP firmaba el “pacto antiterrorista” con Aznar, los contactos del PSOE con ETA estaban produciéndose.
Carod se reunió con ETA en Francia para pedirles que no matasen en Cataluña, pues que matasen en Sevilla no le parecía, por lo visto, demasiado mal… ¿Recuerdan ustedes si este ser vivo fue procesado por ese delito?
Por eso, y porque la progresía española no tiene a nadie a su izquierda, es por lo que este divieso se está enquistando.
Y porque en el fondo es más fácil ensañarse con los que van a misa que con los que ponen bombas…
Con ETA se puede acabar… ya lo creo.
Lo que pasa es que hay que querer hacerlo.

lunes, 8 de febrero de 2010

El contacto

Se acercó sigiloso, como distraído, y dejó caer un paquete de cigarrillos al suelo, junto a mi silla.
Al agacharse a recogerlo pronuncio en voz baja pero clara la contraseña: “Los tomates en Hamburgo se han congelado”.
Pasando una hoja del periódico que estaba leyendo contesté en voz baja: “Mi tío Antón se ha ido a Siberia”.
Antes de levantarse con el paquete de tabaco en la mano depositó un pequeño cilindro metálico, con tapa de rosca, del tamaño de un mechero, junto a mi zapato derecho.
Sin cruzar una mirada desapareció de mi vista… tan sigilosamente como había entrado.
Miré a mí alrededor.
Nadie en el café parecía haberse percatado de la maniobra.
Dejé caer mi servilleta sobre el cilindro y al agacharme a recogerla hice lo propio con el objeto metálico que fue a parar – en una rápida maniobra - al bolsillo izquierdo de mi chaleco.
Esperé unos minutos haciendo como que leía el periódico y pedí la cuenta.
Un par de minutos después estaba recorriendo nervioso el bulevar camino de mi hotel.
Procuraba andar despacio y me paraba de cuando en cuando frente a algún escaparate para verificar que no me seguía nadie… se supone que era un turista ocioso y debía comportarme como tal, era imprescindible llegar a destino sin levantar sospechas.
En diez interminables minutos alcancé la puerta del hotel.
Subí a mi habitación y tras correr las cortinas de la ventana que daba a la popular calle zaragozana, me quité la chaqueta.
Coloqué una silla apoyada en la puerta de la habitación, contra la manilla, bloqueándola para evitar inoportunas apariciones de eventuales camareros o sirvientas.
Me dirigí a la cama y me senté en ella mirando hacia la puerta.
Saqué la pistola de su funda y la puse a mi lado…
Tenía que tranquilizarme… respiré profundamente unas cuantas veces y cuando los latidos de mi desbocado corazón parecieron alcanzar un ritmo razonable eche mano al tubo metálico.
Desenrosqué con cuidado la tapa y volqué el contenido del mismo sobre la cama.
Cuidadosamente enrollado, un papelito del tamaño de una octavilla, escrito a mano, con una caligrafía primorosa y letra pequeña, detallaba en cortas frases el alcance de la conspiración.
Al tiempo que mis ojos recorrían las apretadas líneas mi respiración se ralentizaba… llegué a quedarme sin aliento.
Era verdad.
El G8, el G20, la dirección del Rotary Internacional (distritos 2201, 2202 y 2203), la Hermandad de Belenistas de Mataró y la Academia de las Artes Culinarias Gaditanas (AACG) que, como todo el mundo sabe es una tapadera del clan de “los genoveses”, estaban montando una campaña de desprestigio personal (e intransferible) contra ZetaPé en toda Europa y los EEUU.
Los detalles del diabólico plan estaban minuciosamente detallados y constituían una demoledora hoja de ruta para alcanzar el objetivo propuesto: que Mariano alcanzase la Presidencia del Gobierno.
Dejé el papel sobre las blancas sábanas y con mano temblorosa saqué un cigarrillo de mi pitillera de plata. Lo encendí despacio y di un par de caladas… estaba anonadado.
Saberme poseedor de información tan valiosa me helaba la sangre… ¿Cuál sería mi siguiente paso?
Medité unos instantes.
Lentamente cogí la octavilla y, sobre la papelera que había junto a la mesita de la tele, le prendí fuego.
Esperé a que sólo quedasen las cenizas y deshice con mis dedos los restos humeantes.
Me lavé las manos y me eché sobre la cama.
Hay fuerzas poderosas contra las que nadie, absolutamente nadie, puede luchar… y la Hermandad de Belenistas de Mataró, es una de ellas.
Me levanté de un salto, guardé mi vieja walter en su funda, me puse la chaqueta, cogí mi bolsa de mano y salí apresuradamente del hotel.
Con un poco de suerte, y sólo si me daba la suficiente prisa, mañana estaría - vivo aún - en algún lugar de España.

miércoles, 3 de febrero de 2010

Ausencias dolosas

No va el Rey...
El primer soldado de España no acude a enterrar a un compañero.
Y yo, sinceramente, no lo entiendo... ¿Qué otra cosa mejor tendrá que hacer?
Tal vez no desea herir la sensibilidad de los que queman impunemente su retrato, de los que odian a España y a cualquiera que la represente.
Tampoco va el presidente del gobierno.
Los manda a morir pero no acude a sus funerales.
La crisis, que todo lo deprecia, alcanza también a sangre de los nuestros. ¡Que barato está – Dios mio – el litro de sangre española!... ¡Que poca importancia se le da a un sacrificio tan grande!
Decía Alfredo de Vigny (“Servidumbre y Grandeza de las Armas”) que los soldados son sangre anónima, que no tienen padre, ni madre, ni novia, ni hermanos... van donde les mandan, hacen lo que deben, mueren donde toca.
Y cuanta mas sangre vierten, con mas empeño se afanan en verterla... porque la sangre de los camaradas es una llamada inapelable al cumplimiento del deber.
Sabe a juramento, a hombría, a Historia... la sangre del soldado cimenta los imperios, y en los hombres de bien, se aferra a las gargantas con la misma pasión que a la memoria.
En los hombres bien... esa especie en peligro de extinción.

martes, 2 de febrero de 2010

Gracias

El juez de la Audiencia Nacional Santiago Pedraz, quien se encuentra de guardia esta semana, abrió este lunes diligencias de investigación sobre el ataque talibán que acabó con la vida del soldado John Felipe Romero Meneses e hirió a otros seis militares españoles, ya que este órgano es competente por tratarse de un ataque cometido contra español en el extranjero, informaron fuentes jurídicas.
Según señalaron fuentes de este tribunal a Libertad Digital, la investigación del titular del Juzgado Central de Instrucción número 1 se enmarca dentro de la competencia que tiene atribuida la Audiencia Nacional para investigar delitos cometidos contra españoles en el extranjero. En este caso, el ataque por parte de los talibanes a las tropas españolas se tipificaría como un delito de terrorismo.”[LD 2/2/10]

No es poco que cada vez que muere un soldado Español sea oriundo de Hispanoamérica.
Si bien en una época remota los dioses nacían en Extremadura (indispensable libro de Rafael García Serrano) ahora la sangre que se vierte bajo nuestro pabellón viene de Colombia o de Ecuador…
¡Que pena!, ya no hay civites que quieran servir en las legiones.
Sin embargo, poco importa… quien muere bajo mi bandera es mi hermano, y de esa América que habla español recibimos a diario regalos que no merecemos ni valoramos.
Mueren en “atentados” y los pedraces de turno – sin despeinarse, supongo – tratan de enjuiciar a talibanes bajo delitos de terrorismo.
No reconocer que lo acaecido tiene un nombre es lamentable, privar a nuestro hermano del honor de caer en combate es un acto miserable.
Pero son así… llaman atentado a las emboscadas y terroristas al enemigo.
Y mientras los jueces pijos de a tanto la sentencia adormecen las conciencias de nuestra inclasificable “clase” política con voluminosas deposiciones, una realidad hecha de valor, abnegación y sangre nos arroja a la cara la pasividad con la que contemplamos una muestra de heroísmo.
En cualquier parte del mundo, en una sociedad decente, un hecho así, provoca un homenaje, un acto común de agradecimiento.
Porque ir a una misión de “mantenimiento de la paz” donde no existe una paz que mantener tiene un mérito enorme.
No merecemos tu sangre John, pero yo te doy las gracias.
Y a los que te niegan el reconocimiento que mereces… que el Señor se lo demande.